Hay películas especiales para momentos especiales. Dicho de otro modo, yo vi Howard, el Pato a la edad ideal para que años después pueda seguir viéndola y disfrutándola a todos los niveles. Los niños pueden ver cualquier cosa. No es algo negativo, ni contradigo lo que dije en la entrada anterior. Los niños pueden ver cualquier cosa y sacarle algo bueno porque el cinismo (y hoy día internet) no les ha frito el cerebro. Howard pudo ser apaleada por la crítica y el público de su época pero mi yo infantil y mi yo adulto la disfrutamos como un buen caramelo.

Monstruos de otras dimensiones, un pato que habla y la mujer más guapa de la historia, ¡cómo no me iba a gustar! Además de unas canciones que incluso sin entender ni papa de inglés se me fijaron al cerebro y de ahí no se van ni tirándoles ácido. En su momento no entendí el fracaso de esta película (hoy día tampoco, la verdad). Los protagonistas tienen carisma y química. La trama del monstruo es lo más flojo y parece un añadido necesario porque es una película de aventuras basada en un comic y habrá que meter a un bicho gordo como en los tebeos. Pero el núcleo que es la pareja esta bien, te crees que son dos almas perdidas que el universo ha hecho coincidir en el momento perfecto. ¿Cómo no se va a quedar colada por un pato si es él único que la ha tratado decentemente en toda la película? ¡Y él como no va a enamorarse de semejante cara! ¡Si es un ángel con cardado de los que dibujaría Nixarim (Pero sin tetabrisa)!

Ya que menciono lo de tetabrisa, creo que el tropezón con el público (La crítica es que son unos cretinos) puede que viniera de que esta película esta cachonda perdida. George Lucas debía tener la libido subida o algo. Imaginó que para el público más normal, el que te llena las salas, una trama romántica entre un pato y una mujer supone un bache, pero si encima el componente sexual está a flor de piel, que hay escenas que podrían rellenar una batería porque aquí están todos cachondos desde el minuto uno, pues esa más difícil de asimilar. Más teniendo en cuenta el puritanismo de los estadounidenses. Aún me sorprende que Guillermo del Toro hiciera lo mismo pero con el monstruo del pantano y le dieran un Oscar.

Por poner un poco de contexto, en los primeros cinco minutos de película se nos deja claro que Howard se tira a dos o tres vecinas, se pone a ver una revista Playboy con un desnudo integral de una pata (Da igual que sea una pata porque los pezones y el pubis se lo ponen muy de mamífero), luego vemos a otra pata en tetas en la bañera, al llegar a la Tierra le mete mano por accidente a una humana, una banda de moteras se llaman Sluts Satan. Esta película va más salida que el pico de una plancha y no han presentado siquiera a los protagonistas. Tiene hasta un chiste con un condón y luego otro con una erección (Haciendo que las plumas de Howard se ericen a modo de metáfora) ¡Si hasta Howard acaba trabajando de limpiador en un balneario sexual!.

Si me dicen que en medio del rodaje hubo una orgía por generación espontanea como al final de El Perfume me lo creería sin dudar.

Pero, esto lo estoy viendo ahora, en el revisionado. De niño era un raro, yo con lo que me quedaba era con lo guapa que era Lea Thompson y con el deseo de ser ese pato porque hacían una pareja preciosa. Para mi ésta es mi Princesa Prometida, mi historia de amor perfecta, el pato y la cantante punky. Sorprendentemente al volver a verla no sólo me he percatado del cachondismo galopante, ha envejecido bien. Algún efecto canta, por supuesto, pero me refiero a que hay cosas como que Beverly sea asaltada y ella pida ayuda al mismo tiempo que se lía a hostia limpia con los asaltantes. Es la dama en apuros, pero con carácter, que ya es más de lo que se podía esperar.

Y a lo mejor tengo el sentido del humor roto pero me troncho con todos los juegos de palabras relacionados con ser un pato: «Soy un maestro del Cuack-fu, ¿Dónde huevos estoy?» Son chistes malísimos (Y una de las quejas que vi en su día), pero yo me parto.

No sé porque me he puesto a escribir esto. Tenía muchas ganas de volver a verla, esta misma tarde he vuelto a escuchar las canciones que toca la banda de Beverly y ha vuelto el bueno de Howard como un viejo amigo. Me he puesto a verla y me ha entrado la risa al ver todo lo que no vi de niño ni adolescente. No solo es el aura horny que lo envuelve todo con un lacito. Hay también una crueldad extrema hacía Howard tratada como un chiste, pero no a costa de Howard pues nos da pena, sino riéndose de lo garrulos que son los humanos.

Howard no termina de aterrizar en el planeta (Me encanta como el guión elude el peliagudo asunto de atravesar la galaxia en traje y corbata y hacer una reentrada en la atmósfera a pecho descubierto y que no le pase absolutamente nada) y ya tiene a unas punkarras en medias de rejilla y lencería de hojalata jugando con él como si fuera un muñeco, un gorila de discoteca agarrándolo y tirándolo contra una pared creyendo que es un niño disfrazado y luego teniendo que huir de las moteras para no recibir una paliza. ¡Qué más tarde en la película lo agarran en una cafetería y están a punto de escamocharlo por existir!

Es sin duda una película. Va más salida que Santa Teresa de Jesús tras ver al Arcángel, tiene el humor de un niño de tres años y el cinismo setentero de que los humanos son un asco. Todo bien mezcladito como cobertura para una historia de amor marciana entre un pato y una humana que les une las circunstancias y el amor por la música. Al final soy un romántico y cuándo pienso en Howard me vienen dos imágenes a la cabeza.

La primera es la portada del VHS el mítico huevo cascado por el que asoma el pico de Howard, fumándose un puro, una declaración de intenciones: Esto es una aventura gamberra y rara.

La segunda es Beverly a punto de besar a Howard. Es una escena que destila hambre, pero mi versión infantil solo vio amor y lo grabó así en la memoria.

Al final, y para terminar, me quedo con eso, porque habrá lujuria, pero también amor. Howard renuncia a su vida, a su planeta, a todo lo que una vez fue su hogar por Beverly. La salva de los monstruos a costa de quedarse atrapado en un mundo que le odia y lo hace por ella. Si eso no es amor que baje el Pato Lucas y lo vea.