Marvel es la casa de las ideas. Así se ha construido su legado y su historia. Sin embargo, esas historias están quedando, una y otra y otra y otra vez hundidas en el barro por culpa de una editorial que teme el cambio con tanto fervor como los estadounidenses temen la palabra socialismo. No voy a desmenuzar el infierno eterno en el que vive Peter Parker, nuestro Peter, desde hace décadas por ese miedo. Hay gente mucho más talentosa y formada en el universo del trepamuros. Yo me quedo en Gotham y aún me cuesta entender el pifostio que hay montado ¿Sigue muerto Damian? Me gustaba ese crío.

Esto no es un problema nuevo. Ahora mismo, que yo recuerde, muerto, lo que se dice muerto, solo se quedó el Capitán Marvel. Y Gwen Stacy la han sacado tantas veces de la tumba que ya a dejado de ser irrespetuoso o dar vergüenza al puro hastío. Eso no quita que cuando me cruce con cierto guionista que tomo decisiones sobre la vida sexual de Gwen le voy a dar con un palo muy gordo con pincho (Flebotomista). Pero centrémonos. Todo vuelve. El statu quo es vital para la calidad de vida del editor de Marvel. ¿Peter y MJ se casan, maduran, tienen hijos? Espera que voy a arreglar eso, no vaya a ser que nuestro público de treinta años sea incapaz de aceptar que su héroe tenga la vida de un señor de treinta años.

Esto es solo el ejemplo más claro, pero es como el chasquido de Thanos. Afecta a todo el universo Marvel y al conglomerado empresarial del mundo del comic, al menos al americano. Tal vez por eso no me sorprende que la idea de Noir sea francesa. Ya debí intuirlo con una Tía May a punto de tatuarse a Lenin en la nalga.

Bien. Entremos en la faena. Spiderman Noir es una idea muy original que por culpa del mundo en el que se mueve se ve reducida a una bengala más con la que atraer compradores. El concepto no es nuevo. Vamos a coger a nuestro héroe y lo vamos a colocar en otro mundo, en otro tiempo, en otras circunstancias; y de ahí, empezaremos a andar para ver a donde llegamos. Eso nos deja con cosas muy interesantes. Ben y May Parker son sindicalistas, socialistas, agitadores e idealistas en un momento histórico que era un polvorín a punto de poner al mando del mismo a un pirómano. Las piezas están dónde deben. Ben y May son un ejemplo de pureza, una brújula moral para Peter. Peter es alguien rabioso y muy inteligente. Motivado por la muerte de su tío. La ciudad de Nueva York está en pleno crack del 29 y el crimen campa a sus anchas auspiciado por su protector: Norman Osborn, el duende, el causante de la muerte de Ben Parker.

Llegamos a los mismos hitos, pero de formas distintas. Peter acaba como periodista por la culpabilidad de Ben Urich; los villanos de Spiderman están ahí en variantes pintorescas que ayudan a dar forma a Norman; cambiamos la ciencia de la araña radiactiva por la magia de Anansis, algo que no era nuevo y que pega muy bien con el tono Noir y Pulp de esta versión. Incluso, sabiendo que la referencia con ese traje negro es obvia, construyen su relación con Felicia Hardy como un reflejo de Bruce y Selina en el universo de Batman (O puede que sea yo, que acabo de leer Batman Eterno y veo una pareidolia).

Esto es solo el inicio de un arco; uno de los tres que pueblan el integral disponible en España con todo lo que ha salido de la araña Bogart y, al igual que ocurre con los dos siguientes, aquí hay un problema muy gordo de espacio para respirar. El arco del nacimiento de Spiderman, de Norman y la ciudad, tendría que haber ocupado el espacio que se tienen que repartir tres arcos. O, más bien, dos arcos y migajas que sueltan para el multiverso, porque Dios nos libre, de tener algo independiente que no parezca estar fagocitado por el evento de turno.

Ya que he sacado el tema, antes de regresar al problema del espacio y la respiración. Me he sentido estafado con el arco de Misterio y el posterior de la Viuda Blanca. Dos tramas que pedían a gritos continuar, desarrollarse y evolucionar y… El multiverso ha llegado, el multiverso nos reclama, vamos a hablar de multiverso y a tomar por culo el arco dramático, las posibilidades y explicaciones. Aquí hemos venido a ver a un Spiderman con seis brazos porque a la gente de hace treinta años le gusto mucho los últimos episodios de la serie animada de los noventa.

No voy a mentir. Soy el primero en disfrutar de ver a diferentes versiones del personaje interactuar entre sí; ver a nuestro Peter ver a Gwen convertida en Spiderman; como la culpa y el deber a forjado a todos y cada uno de ellos, siempre siendo los mejores. Batman y Superman se reparten ser el alma y la esperanza de DC. Spiderman es el rey en Marvel. Él es el mayor héroe de todos los tiempos y de todos los universos. Siempre lo ha sido y siempre lo será. Todo sacrificio es poco para él. Si tiene que romperse todos los huesos para salvar a alguien, lo hará. Y ver eso multiplicado por dos, diez, veinte o mil Spiderman, es una gozada. Pero el problema es cuando el evento, la montaña rusa vende entradas, agarra las vagonetas y las dirige con sadismo contra las vidas de esos diferentes Spiderman para pasarles por encima. A la editorial no le interesa esa relación resquebrajada con Felicia, le interesa un nuevo muñeco con el que vender, es un sonajero nuevo delante de un niño.

Y Felicia nos devuelve al motivo de este montón de palabras sin ton ni son. Peco mucho de ver algo minúsculo y querer que sea ampliado. Leyendo el Resplandor no paraba de imaginar los horrores del hotel, esos asesinatos, esos fantasmas acechando en cada pasillo y habitación a la espera de que un curioso se acercase demasiado. Pero la diferencia es que El Resplandor no necesita esos añadidos, los necesita mi curiosidad, pero aquí si los necesita. Respirar es importante en una obra. Incluso John Wick para porque es incapaz de llevar el ritmo sin ahogar al público. Respirar es lo que convirtió John Wick en una saga, en un universo vivo que deja poso más allá de espectaculares coreografías.

Noir intenta hacerlo. Trata de sacar bocanadas de aire de cualquier parte, pero no puede hacer más de lo que ya hace con el espacio que le ha permitido la editorial. Tienes estás páginas, las tomas o las dejas, y el guionista y el dibujante las cogieron porque les apasionaba la idea. Después trataron de hacerlo lo mejor que pudieron.

A partir de aquí, ciertos spoilers de las tramas.

Empecemos por el que primero note, luego el que me enfado y para terminar de buen humor, el que note que estaba así por dar carpetazo rápido. El primer momento que la historia pedía a gritos parar en seco a coger aire fue con la muerte del Buitre. Peter ha estado yendo de un lado a otro con la pistola de su tío como parte del uniforme pero no la ha usado. Norman, llegado el tercer acto, quiere a Peter y manda al Buitre a secuestrarlo (Un buitre Nosferatu caníbal que da un mal rollo como no lo ha dado jamás el personaje) y claro, a quien encuentra es a Tía May causando una tensa escena con Spiderman apuntando al buitre, May pidiendo que no lo mate porque está mal y el Buitre amenazando con devorar a May. Peter mata al Buitre a tiros. Esta al borde del colapso y ese es el monstruo que destrozo el cuerpo de su tío y está a punto de hacer lo mismo que su tía, cae presa de la ira y lo mata. Es un punto de ruptura para él pues acto seguido recibe una reprimenda de su tía (Ella solo ve a Spiderman) ¡No eres mejor que él! Pasa eso y, no nos podemos parar, aquí hemos venido a ver hostias y las viñetas son limitadas. Peter no puede tener el lujo de romperse, de hundirse en la culpa por lo que ha hecho y por como le ve ahora su figura materna, aunque sea a través de la máscara. Tiene que ir corriendo a parar a Norman y en esa carrera, en una elipsis que da por hecho que conoces al personaje, ya le arreglan todo el trauma para que no vuelva a matar (Aunque luego haga chistes sobre disparar) a sangre fría.

Esto entronca con el segundo arco de personajes que se queda cojo porque no hay espacio y la gente no ha venido aquí a leer tramas amorosas, dramas y demás zarandangas, aquí han venido a verle las tetas a Felicia Hardy (Todo lo que lo permite un comic americano) y a Spiderman dando hostias a variantes noir de sus viejos villanos. Todo lo demás a la basura que no hay espacio a pesar de ser lo más interesante de estos números. Felicia es mayor que Peter, pero se establece una conexión entre ambos de mentor-alumno bidireccional. Se alimentan el uno al otro de forma constante. Él aprende de ella a moverse por un mundo de crimen y sombras y ella aprende de él a que siempre se puede hacer algo, a ayudar, a no quedarse de cara a la pared por miedo a las consecuencias. Es una relación preciosa con un componente erótico propio de tener a la Catwoman de Marvel aquí metida en plan femme fatale. Pero es que es perfecto para estos personajes que empiecen de una forma pasional y física, están rotos por la ciudad, no quieren abrirse, pero lo necesitan así que se dan esas migajas y siempre vuelven a por más a pesar de tratar de quitárselo de la cabeza. Se quieren, pero tienen miedo de reconocérselo a sí mismos. Todo esto, es subtexto o un delirio mío, porque el comic no puede explicar esto, da pinceladas y te las apañas porque en el primer arco hemos tenido a Felicia como ex-amante de El Duende y en el segundo vuelve a estar liada con el villano de la función porque patata. Podría haberse establecido el triángulo amoroso sin problemas. Había material para ahondar en los personajes. En la necesidad de Felicia de buscar lo opuesto a Peter por el bien de su imagen como dueña de un club nocturno, de caer en las peores manos en su huida de su trayectoria natural a ser una heroína, que es lo que teme ser aunque es lo que lleva dentro. Tenía en bandeja utilizar la paliza que le da el villano (La desfigura y la deja medio muerta y aún así manda ayuda a Peter porque tiene un corazón que no le entra en el pecho) para romper toda la tensión con Peter, para profundizar en la relación, en como Peter la quiere por ella no por su cara. Un tercer arco que profundizase en el dolor de Felicia a perder su belleza, lo que la caracterizaba, su arma en una sociedad dura y cruel. Verla esconder su rostro tras la máscara blanca en todo momento, y que se abra a Peter y que él sea quien la vea de verdad. Esta ahí, una historia de amor preciosa sobre como dos almas rotas y atormentadas han cogido todo el dolor y sufrimiento que el mundo les ha lanzado y lo han convertido en un escudo para salvar a los demás. Ni siquiera había que cambiar mucho el arco de Misterio, mandas a paseo el coitus interruptus que es el multiverso y sigues tras el enfrentamiento con Misterio, con Felicia huyendo con una muestra de la sangre de Peter que le dará poderes porque ella es tan digna como él de ellos. Esta ahí, no es algo que me invente, se nota que el plan se encuentra ahí pero no hay espacio. Hasta la aparición de MJ en este universo es rebuscada, como impuesta por el editor, porque no aporta nada, no se dice de donde sale, simplemente esta ahí en el segundo arco porque Peter tiene que estar con MJ, cuando no es cierto. Este universo es para Felicia y Peter, así se estableció y MJ es un estorbo editorial, igual que el multiverso.

Y me ha gustado, no estaría gastando mi tiempo para escribir en este texto si el comic me hubiera dejado indiferente. Me ha dejado con ganas de mas, con ganas de ahondar en Peter y Felicia, por supuesto, pero también en ese universo que presentan y que queda en nada, en una galería de villanos usada como tiro al pato. Hablo de los villanos para ir terminando con el último ejemplo donde se nota la tijera. No tienes veinte números, soluciona las cosas en menos. Otto tiene aquí un curioso rediseño, no es el reverso oscuro de Peter, no por completo, viene más de un diseño chulo y las excusas argumentales para justificarlo. Aquí Octavius es discapacitado de nacimiento, va en silla de ruedas y utiliza su ingenio para instalarse brazos mecánicos en ella y así llevar a cabo sus investigaciones nazis, porque es 1939 y los nazis son los mejores villanos del mundo, da gusto ver como reciben palizas. Además de servir de trampolín para varios comentarios raciales importantes relacionados con la historia estadounidense que el país se esfuerza en olvidar. Deja un muy buen segundo número, con un enfrentamiento que sabe a poco porque este Otto no tiene todavía la capacidad ofensiva del original. Es como si el guionista estuviera mirándote y guiñando un ojo: La que le espera a Peter en el futuro. Entonces llega el epilogo y vemos a Otto reunirse con Himmler y esté le manda a paseo por discapacitado. Es la excusa más tonta que he visto y es tan burda que huele a excusa de: Lo hemos dejado libre pero no vamos a usarlo más así que lo quitamos del medio así.

La última es más un mal chiste que un problema de espacio, lo admito, pero no quería terminar con mi ira divina cayendo sobre el listo que me dejó colgando la relación de Felicia y Peter. La conclusión es clara, aunque de difícil solución. Spiderman Noir existe gracias a Spiderman, a su popularidad, pero ese mismo estatus es el que impide que estos proyectos crezcan de forma natural. Son cortados, destrozados a martillazos para que encajen en ventanas de lanzamiento. Si funciona, pues bien, sino, cortamos la serie y los lectores tendrán que irse a AO3 a leer el final porque a nosotros como editorial nos da igual. Es un pensamiento pesimista. Ver visiones tan interesantes y pensar solo en como son torpedeadas por un sistema que odia el cambio, pero que se pliega ligeramente ante él para rascar unos euros y después lo aplasta antes de que crezca. El nuevo universo Ultimate ha demostrado que la gente estaba ansiosa por un Peter maduro con hijos. ¿Eso ha cambiado infierno cíclico en el que vive nuestro Peter? ¿Cuántas veces tendrán que intentar casarse Batman y Catwoman para que al fin les dejen vivir en un matrimonio? Ya no parece una cuestión de números y economía, sino de miedo a enfadar a una base de fanáticos. Eso es lo triste. Noir no tiene serie regular, Peter sigue encerrado en el Mephistazo y Batman sigue soltero porque las grandes empresas escuchan a un puñado de imbéciles en internet que gritan la palabra Woke ante cualquier cosa que les moleste.

La fabula de esta diatriba sin sentido es: No podemos esperar cosas bonitas de una multinacional.

Siendo algo menos cínico: Rescatemos lo que podamos de las migajas que nos dan y hagamos nuestras propias historias. No tengo mi Peter/Felicia. Tal vez sea hora de que lo escriba. ¿No? O tal vez podrías hacerlo tú.