A esta serie ya se le empieza a ver la costura del presupuesto. Han alargado un fotograma durante un minuto. Una cosa es llevar un tono pausado y otra muy distinta es hacer un Power Point. Por suerte sé que fue por las dificultades económicas que atravesaba la productora y ayuda a mantener ese tono introspectivo. Pero si me entra la risa floja porque mantienen un fotograma tanto tiempo es que algo no hacen bien.

Dejando de lado este comentario puramente técnico, obviando otros momentos de ver el cartón, pasemos al meollo del asunto. El capítulo cuatro no tiene acción. Tras lo visto en el anterior toca reposar las cosas, pararse y reflexionar. De nuevo la serie se toma más en serio las consecuencias de la acción que la propia acción. Solo hay que ver como enfocan cada una. Mientras que las escenas con el EVA son propias de Pacific Rim, con tomas espectaculares y acción visceral, el resto de la serie es más cerebral y emotiva. No busca ser rimbombante más allá de los EVA. Quiere contar algo.

Y de momento lo esta haciendo extraordinariamente bien, os remito a mi entrada de Evangelion 3.33. ODIABA a Shinji, ahora solo quiero llevarle a un psicólogo. Este chico esta caminando por el filo de una navaja, descalzo y sin ninguna clase de apoyo. Se empieza a demostrar que Misato no sabe ser una madre, lo intenta con ahínco pero es más una hermana mayor (Como bien señalo Rika en sus comentarios), si es que llega.

En muchos aspectos estamos viendo que Shinji es mucho más maduro que ella hasta un punto que nos da lastima el pobre muchacho.

En este capítulo vemos como Shinji finalmente quiebra por primera vez y huye. Abandona la casa de Misato dejándola una nota. Curioso que no sepamos aun que pone la misma, o no es importante o se lo están guardando.  Lo curioso es la reacción de Misato, ni siquiera da muestras de querer buscarlo. Nos están dejando claro desde el primer momento que a Misato le parece bien que Shinji huya de esta situación. Luego lo expondrá en un dialogo, pero que solo diga “Idiota, Shinji. Idiota” y no la veamos preocupada yendo a por él ya nos dice que Misato piensa que es lo mejor.

Pero este capítulo se centra en Shinji y en su cada vez más estropeada psique. Lo digo en el sentido clínico, Shinji cada vez está peor. En este capítulo para que levante la cabeza hace falta mucho, va siempre con la mirada fija en el suelo. Está entrando en un terreno muy peligroso y nadie parece querer verlo. Shinji necesita ayuda, necesita terapia y necesita que dejen de tomar decisiones por él. Y un poco de amor propio tampoco le vendría mal.

Porque si, Shinji coge un tren y se marcha, pero tras horas de viaje se da cuenta de que no puede dejarlos solos y vuelve. En su camino se topara con… os seré sincero ni pajolera idea del nombre, lo mismo con el chico que le pego así que los llamaremos: Gafitas y Gastón. Shinji se topa con Gafitas, al cual veo como la encarnación de lo que se esperaría del propio Shinji. Y lo digo de un modo meta. Gafitas sería el protagonista ideal de esta serie, recuerda a Naruto, a Goku incluso. Es un personaje con un optimismo y una viveza exageradas, se entrena, esta obsesionado con el mundo en el que vive Shinji. Creo que los propios creadores nos tiran a la cara este personaje para que entendamos mejor que esta serie no va a ser como las demás, Shinji es el protagonista porque nos estamos tomando esto de un modo verosímil ¿Cómo le afectaría esto a alguien real?

También es una forma de hacer la comparación con Shinji. Gafitas es lo que todo el mundo espera de Shinji, pero Shinji no va a convertirse en eso. Es imposible.

Al final todo se enfoca en eso. Shinji es incapaz de ser el héroe que se espera de él, tanto fuera como dentro de la pantalla. No es una persona capaz de ser un héroe. Sin embargo lo intenta sin parar. Puede que no por los motivos correctos, movido por los hilos de terceros y por la culpa, pero lo intenta.

Shinji se llega a llamar cobarde y no lo es. Shinji tiene más valor que muchos de nosotros. Sublima sus deseos e inquietudes al bien común y a lo que quieren los demás de él. Lo vemos en sus conversaciones con Misato, se muestra optimista, arrogante, vivaracho, con una sonrisa. Shinji sabe que eso es lo que quieren y trata de dárselo. Pero solo necesita un tic en el ojo para que veamos cuánto le cuesta mantenerse en pie con esa mentira. Misato se da cuenta. Shinji dice que si, es sumiso ante todos, incluso necesita que Gastón le pida que le pegue, no es de naturaleza violenta ni toma decisiones sin pensar en su entorno.

Es un personaje que esta en el centro de un huracán aguantando estoicamente todo lo que se le cae encima solo por cumplir ordenes y evitar sufrimiento. Ojo que lo de cumplir ordenes no lo digo en un sentido militar. Shinji obedece, no porque deba, lo hace porque es lo que espera todo el mundo que haga. De nuevo, se sublima al colectivo en busca de algo de afecto, algo de reciprocidad. Se sube al EVA ansiando que al salir de él se encuentre con una palmada de animo y no recibe nada.

Todo esta girando alrededor de lo mismo, son una capa tras otra alrededor del personaje de Shinji. Todas muy similares, pero va cambiando el enfoque. En el anterior también veíamos que Shinji actúa como un autómata para hacer lo que le piden sin pensar en el proceso que esta haciendo algo contrario a su forma de ser. Aquí vemos que el precio que paga por hacerlo es mucho más alto de lo esperado. Aquí Shinji demuestra que puede ser muchas cosas, pero no un cobarde.

¡Ay! Cada vez me gusta más esta serie. ¡Quién me lo iba a decir!

Como apunte final de nuevo Gendo va a lo suyo y se preocupa aun menos que Misato. Solo tendría que ir con Shinji y decirle cuatro palabras: “Estoy orgulloso de ti”

No lo hace, ni aunque le fuera la vida en ello lo haría y empiezo a pensar que lo hace porque sabe perfectamente que Shinji va a volver porque es incapaz de irse sin esas cuatro palabras que demuestren algo de afecto. Gendo es un manipulador nato y un padre horrendo.