—Tráenos a la chica y saldarás tu deuda.

—La mente del sujeto luchará desesperadamente por crear recuerdos donde no los hay.

Así empieza uno de los juegos más importantes de la pasada generación. Dos frases con una importancia capital, que al igual que ocurre con Bioshock, no descubrimos todo su significado hasta el final. Es en ese final cuándo rememoramos estos primeros minutos y sentimos la bofetada del guionista. Te ha estado diciendo todo el tiempo de que iba esta historia, te lo ha puesto delante de la nariz sabiendo que no te darías cuenta.

Ken Levine es un prodigio a la hora de escribir estas historias. No da puntada sin hilo. Desde los primeros compases vamos viendo cosas que no encajan, anacronismos, notas que no deberían estar, a los Lutece. Pero no le damos la importancia que debería. Nos sobrevuela como un cuervo que ríe, pero no vemos más que su sombra.

No adelantemos acontecimientos. ¿De qué trata Bioshock Infinite?

Booker Dewitt es un pistolero a sueldo, una reliquia del pasado que trabaja como precursor primitivo del FBI y ahora esta en una misión: “Encontrar a la chica para saldar la deuda”.  Empezamos directamente en un bote en medio de un mar embravecido por la tormenta. Junto a nosotros, otros dos personajes hablan entre ellos como si Booker no existiera y nos dejan en un faro.

Desde allí, gracias a un ascensor/cohete, llegaremos a Columbia. Una ciudad flotante idílica, llena de tonos blancos y acogedores. La arquitectura es preciosa y nos envuelve como un abrazo de un nuevo amigo. La sensaciones son contrarias a Rapture, el miedo, la maravilla y la escala que inspiraba Rapture son sustituidos en Columbia por esa sensación de desear vivir allí.

Pronto se nos quitarán las ganas de comprarnos un piso en el décimo globo.  Columbia es reluciente por fuera pero esta tan podrida por dentro como lo estará Rapture en el futuro. Sus habitantes son  fanáticos religiosos  que creen que todo lo que no sea blanco lejía es poco más que un mono de trabajo que se debe a la servidumbre y nada más.

Asistimos a nuestro propio bautizo para poder acceder a la ciudad. Nos paseamos por las calles escuchando conversaciones que nos hielan la sangre por el tono que emplean y de lo que hablan. Las primeras experiencias extrañas ya comienzan aquí, con carteles que advierten de nuestra presencia cuándo es la primera vez que hemos pisado esa ciudad. Estatuas que de pronto son alteradas pasando de hombre a mujer.

Las dos personas que nos llevaron hasta el faro comienzan a aparecer intermitentemente para darnos aun más dolores de cabeza con cada conversación que mantienen. Entramos sin querer en una rifa, que nos vuelve a dejar claro que lo idílico de Columbia se queda en la superficie, para poder apedrear a una pareja de un blanco y una negra (Uy, que cosa tan mala…). Ahí mismo nos descubren, en mi caso porque quería partirle la cara al listo de la rifa.

Entre tiroteo y tiroteo logramos llegar a Elizabeth. Si ya hemos visto cosas que no cuadraban, aquí la cosa se descontrola por completo. Al entrar en la inmensa estatua que es la prisión de Elizabeth, nos encontramos con multitud de detalles que nos relatan la pobre vida que ha tenido la joven. Tratada como si fuera una rata de laboratorio ha sido estudiada con enfermiza obsesión. Comprobamos de primera mano como Elizabeth no es consciente de este escrutinio cuándo somos testigos de como su hogar esta cubierto de espejos falsos para no quitarle el ojo en ninguna habitación (La privacidad la llevaban bien) y a través de uno de esos espejos falsos vemos a Elizabeth abrir un portal a París. Un París  con un detalle extraño, podemos observar en un cine el estreno de La Venganza del Jedi. Las paradojas, el tiempo, los portales y los universos coexistentes comienzan a rondar.

Booker demuestra ser un tío con una mentalidad cuadrada de no dejar un trabajo a medias, yo veo a una mujer que abre de la nada un portal y que la persigue un pájaro de cuatro metros y me piro. Vamos, que ahí se queda Elizabeth, los Lutece, Comstock y su sirvienta, que yo me voy aunque sea agitando los brazos como un ganso.

Me gusta el primer encuentro entre estos dos, Booker y Elizabeth. Nos deja bastante claro que la segunda no es una niña desvalida pues se lía a golpes con Booker y en cuánto ve la primera oportunidad de huir la toma. No es un personaje del que deberemos cargar como si fuera una losa, esta muy bien introducido tanto a nivel jugable como narrativo. Es una persona con sus intereses, motivaciones y arco evolutivo, tanto como Booker. En realidad, esta historia no es de Booker o de Elizabeth, es de los dos como pareja.

Es su viaje tanto interior como a lo largo de Columbia para hacer la cambiar a mejor (Esa es su intención), pero acabarán por entender que en Columbia no hay malos y buenos, que Comstock es un líder dictatorial y peligroso, pero los Vox (La resistencia en Columbia, y que no se dedica a poner banderas en monos) no es mucho mejor. Elizabeth va entendiendo que sus acciones bienintencionadas no van encaminadas a una mejora, está sustituyendo a un lobo por otro.

Elizabeth tiene el mismo viaje que ha sufrido Booker en su pasado militar. Booker por su parte tiene una evolución más sutil pero más vital. Empieza el viaje con el mantra de saldar la deuda, lo repite constantemente en su viaje. No olvidar los pequeños instantes en los que le sangra la nariz.

Si Elizabeth se desencanta del mundo y las luchas. Booker va a la inversa, si, quiere ir por libre y no luchar porque recuerda los estragos de su pasado, pero lucha, se resiste, y cruza mares de sufrimiento por Elizabeth.

Su unión es muy especial, y como Booker se va obsesionando con salvarla hasta el punto de no dejar que nada ni nadie se interponga en su huida, es uno de los puntos clave del juego.

Todo nos esta hablando del final. Escondido en la trama, cubierto por los propios jugadores que ven simplemente que Booker se ha encariñado de Elizabeth.

La realidad es bastante más compleja y llega con el final. Elizabeth es, en realidad, Anna Dewitt. Os recordaré dos detalles, Booker lleva grabado a cuchillo en la mano dos letras: AD. Y Booker se llama, Booker Dewitt. Si, son padre e hija, separados por Comstock y  los problemas de adicción de Booker.

Las revelaciones no terminan aquí. Comstock en realidad es *Música de tensión de telenovela* Booker *CHAN CHAN CHAAAAAAANNNNNNN*.

Comstock es un Booker de una realidad en la que quiso librarse de sus demonios internos y se bautizó, desde ese punto comenzó a creerse demasiado especial, y acabo consiguiendo una religión dedicada a él, gracias a la tecnología de los Lutece que le permitía ver el futuro a la perfección, con la consecuencia de envejecer más rápido, cáncer y esterilidad (Por eso necesitaba a Anna, no podía tener hijos aunque no lo admitía, ni a sí mismo)

Aquí, en estos últimos compases, es dónde más importancia adquiere esa sutil evolución de Booker. Decide asesinar a Comstock en su propia cuna, cuándo nació (Antes de saber la verdad), y Elizabeth, que a estas alturas, y definido en una única palabra, es DIOS, ya sabe la verdad y le lleva al momento exacto que Booker exige.

El bautismo redentor de Booker.

En ese instante todo encaja para Dewitt y decide hacer lo que ha prometido, deja que Elizabeth (de todas las realidades) le mantenga bajo el agua hasta morir ahogado. En ese instante todas las Elizabeth comienzan a desaparecer pues su creador ha sido eliminado de la existencia.

Paradojas aparte (Si Comstock muere Elizabeth no existiría y no tendría el poder para ir hacia atras en el tiempo para matar a Comstock, ergo Comstock volvería a existir y vuelta a empezar) el final es amargo pero bueno, porque vemos que todo el sufrimeinto que hemos pasado ha desaparecido, jamás existirá Columbia, ni sus injusticias.

Y para darnos un mejor sabor  de boca tenemos una última escena al final, con un Booker en su despacho, y yendo a la habitación de Anna.

Podemos pensar que en ese universo tanto Booker como Anna vivirán felices, sin Comstock, ni Columbia. Ajenos al sufrimiento de otros universos. Serán padre e hija y serán felices.

Al menos es lo que he escogido pensar pues se lo merecen.

Un final mágnifico para un viaje mágnifico.

Si, sé que existen dos DLC muy importantes a nivel argumental, pero como la historia de los mismos es anexa a esta, no tiene nada que ver con la principal, irán en un artículo posterior cuándo me los compre en alguna rebaja.

De momento dejamos aparcado Columbia. Rapture llegará en breve, esperemos que al tiempo que se anuncie una secuela.

Nos vemos en la ciudad de las nubes.