Tres semanas y dos mil millones de recaudación después, me pongo a escribir sobre Spiderman. Ya he leído a muchos hablar de él y de su última película mucho y muy bien. Yo quisiera hablar de su posición dentro del UCM y cómo actúa de forma magistral como una secuela. Parece fácil, pero nunca lo es. Escribir y construir una secuela siempre es hacer equilibrismo sobre un abismo.
¿Qué es una secuela? Una versión más grande que su parte anterior. Así lo concebían los productores durante décadas. Más y mejor.
Acerquémonos a una de las sagas más famosas de Fox: Alien; cuando los productores se dieron cuenta de que se podía seguir exprimiendo al Xenomorfo, antes siquiera de recibir el tratamiento de James Cameron, ya tenían una idea: Hacer lo mismo pero más gordo. El cine de terror de bajo presupuesto se ha basado en esa premisa para mantenerse a flote y con relativo éxito. Viernes 13 es el ejemplo más evidente, cada nueva entrega era indistinguible de la anterior y de la siguiente. Podrías moverlas de sitio y nadie se daría cuenta. Eso te permite sacar un producto rápido y barato, pero que no explotará como debe. James Cameron lo entendió. ¿Qué hizo con Aliens? Una aproximación que continuaba lo establecido, que ponía a su protagonista en un arco de evolución lógico y continuista con lo ya sufrido. Ripley no volvía a aprender la misma lección. Sufría una nueva transformación, su trama se ligaba a proteger en lugar de sobrevivir. El terror asfixiante de la Nostromo era sustituido por una nueva clase de horror en el Nivel 426. Aquí tienes las herramientas para sobrevivir y, aún así, vas a perder. La acción esta ahí para cambiar el tono y, al mismo tiempo, para elevar la amenaza. De pronto el ser imparable de la primera puede ser derrotado y, aún así, es la humanidad la que va a perder, porque puedes disparar a uno, dos, diez, cien, y ellos seguirán atacando, seguirán defendiendo su colonia. Tenemos un más y mejor de forma orgánica, se nos presentan nuevos elementos, nuevas perspectivas, el xenomorfo pierde su condición de horror cósmico para convertirse en lo que Ash describía en la primera parte: Un asesino perfecto.
Eso es lo que hace Brand New Day, coge carrerilla con lo ya visto y da un salto más allá. Vemos las consecuencias que tiene que pagar Peter tras todo lo ocurrido en su anterior trilogía. El precio excesivo para un crio de perderlo todo, a sus amigos, a su familia, su hogar y su propia identidad. Peter Parker desaparece y queda Spiderman. Ese era el hechizo que lanzó Strange para poder impedir un apocalipsis, y ahora Peter se encuentra solo y con el recuerdo constante de su tía para espolearlo a no parar, a no pensar demasiado, a zambullirse en su responsabilidad constante de salvarlos a todos. La película se centra en esa decisión tomada por un Peter que siempre se cargará con más de lo que puede soportar y, aún así, elegirá añadir más y más peso antes que ceder y que alguien pueda ser herido. El resto de la película, sus personajes, sus tramas, cimentan este núcleo, lo apuntalan para que pueda crecer sin riesgo al colapso y así poder estallar en toda su gloria en un emotivo clímax que nos recuerda porque Spiderman es el mejor héroe del mundo.
A partir de aquí spoilers de la película.
Hay algo que a los supuestos fans de Spiderman no les gusta. Lo ven aún como el cliché de los años sesenta, un solitario aislado, por suerte los guionistas de esta saga entienden mucho mejor al personaje que los usuarios terminalmente online de reddit y twitter. Spiderman, el trepamuros, necesita de su entorno para brillar porque no somos islas. Lo que se podría interpretar como cameos innecesarios, son pruebas de que Peter es incapaz de estar solo aunque lo intente y se convenza de ello. Pide ayuda a Yelena porque en el fondo necesita a alguien por mucho que no lo admita. Se sigue negando a quitarse la máscara, el miedo a que descubran su identidad, a que los sucesos que llevaron a la muerte de May, siguen atormentando, lo han trastornado y ahí le tienes, el mayor héroe de la Tierra desnudo con una máscara en un baño con la líder de facto de los Vengadores. Es divertida y esconde bien ese miedo latente. Así una y otra y otra vez.
Lo mismo ocurre con Banner, Peter podría acudir a cualquiera, tiene ya la carrera hecha tiene que conocer a decenas de científicos, pero va justo a hablar con un Vengador. Sigue necesitando, aunque sea a nivel inconsciente, esa conexión con ellos y con su pasado. Además, sirve a un doble propósito. También nos habla de Bruce, de cómo sigue sin ser capaz de establecer una relación sana con Hulk. Lo que vimos en End Game no fue una solución, fue un parche. Le arrebató la fuerza a Hulk y encerró esa personalidad y aquí vemos las consecuencias. Sigue necesitando de una maquina para poder mantener el control en lugar de hablar con su otro yo. Es un reflejo de lo que le esta ocurriendo a Peter y lo que le ocurrirá más adelante si sigue compartimentando una parte de sí mismo: «Sigue expulsando al hombre de tu vida y te convertirás en el monstruo«.
Por último, más o menos, tenemos a Castle. Un reflejo oscuro de Peter. Un trauma común con un desenlace distinto. Peter aprendió que todos merecen una redención. Frank que todos merecen un castigo. La relación parece cimentarse en un chiste: «Te salve la vida»; pero va más allá. Frank, muy posiblemente, vea a su hijo en Peter, y vea a un buen hombre tras la máscara. Peter en el fondo se ve a sí mismo en Frank y se desespera por intentar hacerlo cambiar, mejorar, porque es lo que él hace. Él salvó al hombre que asesinó a su tía, por supuesto que está intentando que Frank mejore y claramente lo está consiguiendo. Han pasado cinco años desde No Way Home y más o menos el mismo tiempo desde Born Again, ha tenido tiempo de sobra para ir abriéndose paso por la carcasa del Castigador para llegar a Castle. Es algo que mucha gente señala como un error, que el personaje no es el mismo que en la serie, pero han pasado años desde su última aparición, dentro del universo, y no está con Daredevil, está con Spiderman. Matt es un católico que juzga, Peter es un chico que alienta a mejorar.
Y ahí entra Sadie Sink y ese precioso final. Hemos tenido la Nueva York más viva en todos estos años, personajes de multitud de películas y para rematar: Jean Grey entra en escena. Por supuesto que sería Spiderman el que conseguiría esto con facilidad. Esto no es un desfile como ocurre en Deadpool (Se entienden las apariciones de esa película, es una oda a unas películas que Reynols considera que merecen un cierre, pero allí eran cameos y aquí son personajes). Aquí cada personaje aporta algo y se lleva algo. Jean Grey actúa como la antagonista de la película, sin malentendidos estúpidos, es una cabrona y aún con todo lo que hace, Peter se lanza a ayudarla en cuanto empieza a notar que algo no cuadra. Eso es lo que le hace tan grande y es lo que convierte un clímax telegrafiado, sabía hasta que palabras iba a decir antes de que la dijera, en un cuchillo clavándose entre tus costillas. Acabas llorando porque de pronto el universo compartido no sirve para vender muñecos, es algo que engrandece a todas sus partes y permite que Jean Grey alcance todo su potencial gracias a Peter y May Parker. Entonces llega el disparo y lo que era precioso se vuelve grande. No hay ni un titubeo. Se escucha la bala cargándose en el rifle y Peter se interpone. Jean ya estaba encarrilada. Aquí la empuja a dar el primer paso que la converitrá en una de las mutantes más poderosas del mundo y a Frank a encauzarse.
Lo hace parecer fácil. No es fácil hacer esto. No es fácil cuadrar personajes tan dispares para que encajen tan bien, para que sus arcos se retroalimenten y sus personalidades funcionen. Hasta se permite darle a Yelena un momento que pasa desapercibido. Ella, en un reflejó de Stark en Homecoming, hace de menos las cosas que combate Peter: «Esto tiene poca chica». Cosa que también es cierta, no sueltas a los Marines a capturar a un ratero y por esa misma regla no llevas a los Vengadores a combatir a un señor con una cola de escorpión (Espero que le den un traje más imponente la próxima vez). Pero al final se sabe que está actuando y no por lo que hace Jean. Es por lo que hace Control de Daños, más concretamente porque le han arrebatado su hermana a Jean. La puntada es perfecta, Yelena actúa al verse reflejada en el dolor de Jean.
Al mismo tiempo Peter aprende también la lección porque el poder de Spiderman no es guiado por la responsabilidad de Peter, sino por su corazón, porque May y Ben Parker criaron a un buen hombre. Lo había olvidado, se había profesionalizado, lanzándose a las redes de la araña para tratar de no pensar en todo lo que había perdido por hacer lo correcto.
Es imposible no querer a Spiderman y esta película es una nueva y excelente excusa para recordar lo que le hace grande, lo que le hace el mejor. Porque él esta dispuesto a pagar siempre el precio de la máscara. Fallará, tropezará y caerá, pero siempre volverá a levantarse y siempre elegirá lo correcto. Aunque lo correcto sea ayudar a una mutante que le ha obligado a pasar por el infierno de ese reencuentro con MJ o salvarle la vida al asesino de su tía. Y viendo que llevan dos mil millones de recaudación, podemos parafrasear a Deadpool y decir que Tom Holland va a estar haciendo Spiderman hasta los noventa. Y yo lo seguiré viendo mientras él siga queriendo ser el trepamuros. Porque Spiderman es esto, es más que sus poderes, más que sus piruetas y sus escenas de acción.
Spiderman es decir: No estás sola. Yo estoy aquí.

