El otro día estuve hablando por Twitter con una amiga sobre Victoria, Jack y Kirtash (Personajes de Memorias de Idhun) y su relación romántica. Es un tema que siempre me sobrevuela porque le tengo cierta inquina a la decisión que tomo Victoria de quedarse con los dos protagonistas y en la última semana he seguido de cerca este tema hasta llegar a esta entrada.

El título ya es aclaratorio, considero que los triángulos amorosos están destrozando novelas que podrían sobresalir sin ellos o no ser tan bochornosas. Los Juegos del Hambre, Crepúsculo, Memorias de Idhun, y cualquier otro ejemplo que se os ocurra de la última década, todas ellas podrían prescindir de ese triángulo y no pasaría nada.

Crepúsculo te escupe a la cara que Bella va a acabar con Edward desde las primeras cincuenta páginas del primer libro. Aun así te fuerza una tensión sexual y una indecisión falsa en la protagonista durante cuatro libros. Bella le dice claramente a Jacob que nunca le va a elegir en el segundo libro.

Entonces, ¿por qué sigue la autora forzando ese triángulo? Lo único que consigues es desprestigiar a Jacob al convertirlo en un muchacho que no acepta un no y sigue tras una persona que ya le ha dado una negativa. Esta claro que lo que Meyer intentaba era alargar una historia que terminaba en un libro de seiscientas páginas (Como mucho) hasta una saga de cuatro libros, con un final de casi mil páginas.

En Crepúsculo se buscaba ese triángulo para poder comercializar una saga que solo tendría un disparo sin él. No tiene motivos más allá de los económicos.

Es el ejemplo más claro del problema de este tipo de romances. La mayoría son añadidos como elemento comercializable. No es esencial a la trama porque ha sido pegada a ella con desgana.

No sé hasta que punto Laura Gallego diseño su triángulo pues en algunos puntos de la trama el mismo afecta a otros personajes y al propio arco principal (La locura de Victoria), pero su final parece una decisión tomada para contentar a los dos bandos, los que defendían a Jack y los que preferían a Kirtash.

Aquí esta el problema, la historia queda despellejada por un movimiento que mueva a las masas de lectores. Un elemento que los convulsiona y los levanta en armas entre ellos por uno u otro personaje a fin de mantener en boca de todos al libro en sí. Es como incluir un personaje ciego solo para quedar bien con la comunidad. Su inclusión no aporta nada o peor, estropea la lectura.

Ese tipo de acciones tienes que evitarlas si quieres que tu historia sea la que sueñas. No te dejes convencer por las modas o por las estadísticas. Construye tu mundo tal y como lo imaginas y no añadas nada por querer contentar a alguien que no seas tú o por atraer a un tipo de lector que jamás te leería. Si lo intentas y metes a la fuerza algo que no diseñaste puedes ganar una fortuna, pero en la mayoría de casos lo que conseguirás es que no te lea nadie.

Pero Erik, yo quiero tener un triángulo amoroso en mi historia.

Tranquilo, puedes hacerlo. Esta entrada no va en contra de este tipo de situaciones amorosas en las novelas, va en contra de que se añada a posteriori por intereses comerciales o que se diseño sin ningún tipo de cariño.

Existen miles de ideas muy interesantes para los triángulos amorosos. Y por suerte la mayoría no están siendo usadas porque se abusa de la chica sosa que tiene que elegir entre modelo de cartón número A y modelo de cartón número B.

Imagina una pareja que quiere probar cosas nuevas y prueba con un trío. Al terminar, la pareja comienza a descomponerse porque ambos se han enamorado del tercero. Y que me dices de jugar con el lector y que el protagonista termina solo por no haber elegido a nadie y alargando las cosas más de lo debido y termina abandonado.

¿Y por qué vas a hacer una relación que vaya en una dirección? ¿Y si se enamoran los tres entre ellos? Las posibilidades son infinitas si sabes aprovecharlas e incluirlas en las tramas de la novela.

Una persona indecisa con su pareja puede decidirse por uno u otro en una escena de acción. El villano amenaza a ambos y por instinto la protagonista va a rescatar a uno y que el otro, ofendido y dolido decida aliarse con el villano para matar a los dos.

Si quieres hacer un triángulo amoroso, hazlo. Pero recuerda que estar enamorado de dos personas afecta a toda tu vida, no es un elemento que puedas apartar del resto. Unela al resto de tu historia.

Y la próxima vez que vayas a crear una historia y escuches esa vocecita diciendo: “Añade un triángulo amoroso” Hazle caso siempre que seas capaz de crear algo bueno con ello, algo que no destruya todo el mundo que has creado.

Usa este consejo para todo lo que quieras añadir. No metas cosas sin pensar. Repasa tu mundo, repasa tu historia, repasa a tus personajes. Después de hacerlo sabrás si esa idea que se te ha ocurrido es coherente y queda bien con el resto. En caso contrario, que veas que ese añadido solo es eso, un añadido sin interés y que podrías quitarlo sin que afectase en nada a la trama  no lo incluyas. Guárdalo. En el futuro podrás darle una vida mejor a esa idea, pero si la incluyes en tu historia corres el riesgo de arruinar dos buenas historias por tratar de hacerlo todo a la vez.

Piensa que un libro no es toda tu carrera. Nuevas aventuras vendrán tras la primera, guarda las herramientas y ocurrencias que no valen para una para usarla con otra. No hagas una tortilla de chocolate, caviar y vodka. Prepara todo un menú con esos ingredientes.

Dicho esto, me despido mis queridos lectores.

Hasta la próxima lectura.