Vamos con otra elucubraciones de las mías. Esta vez se la dedico a Bloodborne para no saturar con Dark Souls,además Bloodborne tiene más mi estilo. Para empezar con este nuevo mundo de sangre y cacerías nos adentraremos en el origen de la plaga y de la degradación de Yharnam. Antes de empezar, como ocurre con todo lo que sale de From Software en los últimos años, la historia varia en función del que la mire. Es una teoría porque no se puede confirmar cual es la real y cual es la falsa.

La ciudad de Yharnam en un principio parece ser una de las ciudades más importantes de su época, contando con la universidad Byrgenwerth como punta de lanza de sus avances. Fue esta universidad la que descubrió que bajo los cimientos de Yharnam se encontraba una antigua y enorme construcción de una civilización anterior a cualquier otra cosa. Allí descubrieron la cultura Pthumeria.

En esos días descifraron que la sangre podría traer un tipo de sanación sin igual, mediante ciertos procesos se podía curar cualquier herida, enfermedad y problema con la sangre. No se tardó en experimentar con estas cualidades ocultas de la sangre logrando que Yharnam se convirtiera en un lugar de peregrinación para todos los enfermos que buscaban una esperanza.

Pero en Yharnam no se contuvieron, siguieron experimentando, forzando los límites de la sangre y estudiando los laberintos Pthumerios. Se originaron diferentes cultos para la sangre. La Iglesia de la Sanación dio sus primeros pasos sobre las doctrinas de Willem, y la secta de Menfis añadió ritos especiales a las transfusiones.

Hasta ese momento la sangre era un don divino sin contratiempos, curaba todo mal, revelaba los secretos y por eso los estudiantes la usaban para mejorar sus investigaciones. Pero comenzó la plaga, algunos eran destruidos por la transfusiones, corrompidos por la sangre. Convertidos en bestias sedientas de violencia que se abalanzaban sobre todo lo que encontrasen. La única forma de ahuyentarlos es el incienso.

Los cazadores nacieron como respuesta a esta plaga. Pero la plaga no es más que un pequeña mancha en una gran sombra que se está cerniendo sobre Yharnam. Los sanadores e investigadores vieron como día a día su lucidez iba en aumento y esto traía algo nuevo a las ruinas Pthumerias: Los grandes. Una raza anterior a Pthumer, una suerte de dioses primigenios que eran reverenciados por los Pthumerios.

Los Pthumerios mantenían relaciones con dichos dioses. Fueron los grandes los que revelaron el uso de la sangre, pero no era un regalo, era una herramienta para los propios Dioses. Los Grandes eran tan viejos que eran incapaces de reproducirse, hacía eones que no había un nacimiento entre los suyos y trataron de usar a los Pthumerios como vientres para su nueva generación.

No funcionó, o al menos no en la cantidad que pretendían los grandes y con el tiempo los Pthumerios desaparecieron y los humanos construyeron sobre sus ruinas. Los humanos no aprendieron de los errores de los Pthumerios y pretendieron comunicarse con los Grandes de nuevo para mezclarse con ellos y aprender de sus conocimientos. La locura se fue infiltrando entre los sabios, la excesiva lucidez sobre el mundo los comenzó a destruir mentalmente. Ver a los Grandes los trastornó y los llevaba a intentar una y otra vez de forzar el nacimiento de un nuevo Grande.

Los habitantes de Yharnam se encontraban en una plaga de dos frentes, los Grandes llegaron a ella para observar y experimentar en silencio sobre los locos que se atrevían a acercarse a ellos; la plaga asolaba las calles con bestias brutales que eran cazadas sin compasión por los cazadores. Yharnam esta herida de muerte y está dando sus últimos coletazos.

Es en este momento cuándo nosotros llegamos a ella. La ciudad sigue viva, pero ya está condenada. Sería como llegar a Nuevo Londo unos días antes de que sellasen la ciudad inundandola. Ves las casas atrancadas, la gente sigue viva en su interior, rezando por sobrevivir, montando fiestas porque ya están acostumbrados, o esperando la vuelta de los padres.

Yharnam caerá y nosotros somos testigos de su último aliento que dará vida a un Grande.

O tal vez no.