Esta serie no debería gustarme, como no me gusta Evangelion, pues afronta el género Mecha con los mismos patrones que la serie de Hideaki Anno. No afronta los mismos problemas a nivel filosófico, moral, ético y los problemas que afrontan sus personajes; pero si utiliza un género muy popular (Los Mechas) para dar un discurso profundo y cargado de matices.

Creo que la clave del éxito de RahXephon (El éxito de que logre gustarme) es estar centrado y no lanzarse a un millar de campos. Evangelion abarcaba demasiado y tenía un protagonista odioso. Shinji es de lejos el personaje que peor me ha caído en toda mi vida. Tal vez debería darle una nueva oportunidad, ahora que ha pasado un tiempo. Pero eso será en otra ocasión. Ahora estamos aquí para hablar de RahXephon.

La historia nos lleva a una Tokyo de 2015 y a nuestro principal protagonista, Ayato Kamina, un joven con grandes dotes artísticas que sueña constantemente con una bella joven vestida de amarillo. Vive como el típico estudiante con una madre ocupada  que no tiene tiempo para él.

Una mañana, de camino a la escuela, ve atónito como empieza una batalla aérea sobre la ciudad entre cazas y unas figuras extrañas. Lo sorprendente es que sean esos seres aberrantes los que defienden Tokyo. Ayato sale como puede de un túnel del metro medio derrumbado para buscar ayuda, pero se ve atraído por la chica de amarillo de sus sueños, que comienza a aparecer entre las calles, dirigiéndolo hacía su destino.

Al final de ese trayecto, y tras encontrarse por primera vez con Haruka Shitou (Coprotagonista y mi personaje favorito), nos dan la primera bofetada de realidad junto a la aparición del RahXephon, una maquina que solo funciona con Ayato, el mundo que el muchacho creía conocer se pone boca abajo. La historia que le enseñaban de un mundo arrasado por una guerra mundial era una vil mentira. Tokyo, su hogar, ha estado los últimos veinte años  cubierta por una cúpula temporal, controlada por una raza extraterrestre idéntica a nosotros salvo en el color de la sangre (Azul).

Para los habitantes han pasado unos pocos meses, para el exterior han sido décadas. Este shock inicial llevara a Ayato y Haruka al exterior de Tokyo, atravesando la barrera temporal gracias al RahXephon.

A partir de ese momento los sueños de Ayato con la chica de amarillo se irán intercalando con su nuevo trabajo, controlar el RahXephon y defender el mundo de los Mechas que envían los Murianos, originarios de la perdida Mu. La serie va alternando las batallas con el desarrollo de personajes y de la trama en sí. No es complaciente con el público. Vas a sufrir si te encariñas con los personajes, no solo por las batallas, también con los desamores. Lo digo totalmente en serio, logran golpearte con una desilusión amorosa debido al cariño que muestran en cada personaje.

El peso principal se lo lleva Ayato, por supuesto, y todo los misterios que le envuelven. A partir de aquí me adentrare en varios temas cruciales de la trama así que os pediría que vierais primero la serie. No suelo hacer esta distinción pero RahXephon no parece tan popular como Evangelion, por lo que prefiero pecar de prudente.

Es en Ayato donde se focalizan todas las preguntas que se plantea la serie. ¿Cómo afrontar la realidad? ¿Es mejor una mentira piadosa que una verdad? ¿Qué te hace humano? ¿Lo puramente biológico o algo más? ¿El RahXephon es una maquina? ¿Es un ser vivo? ¿Ambos? ¿Es un avatar de Ayato? Y si lo es,  ¿para qué propósito? ¿Cómo aceptas un cambio de paradigma en una vida tranquila? ¿El amor trasciende al tiempo? ¿Puedes amar sin saber que amas? ¿Cuál es la decisión correcta? ¿Existe la decisión correcta?

Evangelion (Por seguir con el ejemplo más claro) lanzaba también infinidad de preguntas, relativas siempre a temas similares, e incluso más profundos si me apuras. Pero creo que RahXephon los trabaja mejor o al menos de una forma más clara. La mayoría de estas preguntas se esconden tras un enigma o misterio, dándole mayor importancia a la envoltura que a la pregunta. Me parece una idea interesante pues te entretiene en un primer nivel mientras va arrastrando por debajo la pregunta que quiere hacerte.

Os ilustraré, en un determinado punto de la trama se descubre que la sangre de Ayato es azul, es de Mu. Para nosotros supone un punto de inflexión, de temor por el futuro de Ayato, pero por debajo van posando sobre Ayato la responsabilidad de elegir si ser de Mu o ser humano. Si, a nivel biológico esa sangre indica que es de Mu, pero la lucha de Ayato no es a nivel físico, es a nivel espiritual ¿Cómo se siente él con esta revelación? ¿Debería volver con su madre y ayudarla ahora que ve que no es un humano? ¿O por el contrario debería seguir con sus amigos y compañeros por una causa que considera más justa?  Ayato se enfrenta a este dilema solo, y busca las respuestas solo. Shinji seguramente se dedicaría a llorar en una esquina y a liarla de nuevo sin querer o queriendo.

Este viaje tiene otro punto dramático para Ayato a mi parecer (Otros podrían tener diferente opinión) y es cuándo Ayato combate contra un Mecha enemigo a muerte, arrancando miembro a miembro  todo hálito de vida que tuviera esa maquina. Lo hace por amor a su amiga de Tokyo (Muriana también), a la cual a salvado y ha llevado al mundo exterior. La quiere proteger de aquella maquina que parece querer devolverla a Tokyo.

El problema es cuándo vuelve a la habitación dónde la había dejado y ve a su amiga. La madre de Ayato uso la mente de su amiga (Obligandola) para que controlase el Mecha al que Ayato se enfrentó. Y esto funciona igual que en Evangelion o Pacific Rim, daña la maquina y dañaras al usuario. La habitación esta teñida de azul. Ella esta tan destrozada como la maquina del exterior. Ayato ve con sus propios ojos todo el daño que le ha hecho a su mejor amiga en un intento de protegerla. Eso lo hunde.

Imaginad el sufrimiento de Ayato. En su búsqueda de su camino se ha visto a sí mismo como un monstruo. No solo por asesinar a su amiga, también porque se da cuenta de que ha estado mutilando a docenas de pilotos en sus batallas sin saberlo. La carga emocional para un pobre muchacho como Ayato es tremenda. Normal que se derrumbe.

Toda esta escena tiene una tensión y una fuerza dramática que te deja temblando al terminar porque no eres capaz de procesar lo que has visto. No porque sea dificil de comprender. Eres incapaz de aceptar la vileza de la madre de Ayato, o la propia muerte de la amiga. Estuve ese episodio repitiendo como un mantra: “Ayato para. Ayato para. Ayato para. Ayato para. Ayato para. Ayato para.

No quería ver eso, y no quería ver a Ayato descubriendolo. Sufrí muchísimo con ese capitulo.  Si eso lo ha logrado un solo capítulo, creo que la serie se merece mi reconocimiento. No es el único momento tenso o de fuerza, pero si el que más me marco en la temporada junto a su final.

Terminaremos con ese final, pero antes me gustaría dejar a un lado el resto de cuestiones de la serie, personajes, tramas secundarias, e incluso la principal, para centrarme en un elemento que me conquisto desde el primer momento. La relación de Ayato con Haruka y viceversa. Si, una serie con robots gigantes me conquistó por la relación entre sus protagonistas.

Y os contaré un secreto, la serie trata de esa relación todo el tiempo, y no lo descubrimos hasta la traca final.

No me malentendáis, la tensión sexual y la atracción entre ambos es evidente, sobre todo de Haruka hacia Ayato, pero no entendemos su importancia hasta los últimos capítulos. Y si, hay mucha tensión sexual, todo gracias a una única escena onírica (A medias). A Ayato le tratan de manipular los Murianos, dirigidos por su madre, y para ello le muestran a una Haruka con la que cumplir todas sus fantasías. Ayato le toca los pechos en un accidente y ve la cara de deseo de Haruka y se sonroja.

Desde ese mismo instante sentimos una tensión entre ambos porque recordamos esa escena, que aunque fuera mentira, para Ayato significó mucho pues se le notó que quería aquello. Tal vez la diferencia de edad le echaba hacia atrás, Haruka es bastante más mayor que Ayato. Pero eso no parece importarle a Haruka que siempre mira con ojos evidentes al joven. Al principio me lo tome como una relación romántica al uso, con el añadido de la diferencia de edad.

Luego fui entendiendo las miradas de Haruka. No eran solo de amor, eran de melancolía.

Llegó el final entonces. Ya debería haberlo intuido antes, pero no se me ocurrió ni pensarlo. Puede que Ayato y Haruka se lleven veinte años, pero es que Ayato ha pasado veinte años encerrado en una Tokyo dónde le tiempo pasa más despacio. ¿Veis por dónde voy?

Ayato y Haruka se conocían del instituto. Eran compañeros y algo más que amigos. El día del ataque Haruka se había ido de viaje y la pillo fuera de la ciudad. Ayato sufrió un borrado de mente eliminando todo recuerdo de ella y de cualquier tipo de evento que pudiera delatar la invasión de Mu a Tokyo. No contaron con el intenso amor de Ayato hacia Haruka. La mujer de amarillo.

Ayato es especial, un joven capaz de lograr un hito para el que estaba destinado y guiado por manos exteriores. Ninguna tuvo en cuenta a Haruka, salvo… llamemoslo Dios, aunque se queda corto el nombre, que uso esa imagen residual de la chica de amarillo como conexión con Ayato para guiarle.

Al final, el amor trasciende cualquier barrera. La rompe y pulveriza con tal de avanzar. Ese amor salva al final la humanidad cuándo Ayato sube por última vez al RahXephon con la espada de Damocles sobre su cabeza amenazando con la extinción de la humanidad. ¿Y qué hizo él? Llevado por el amor hacia Haruka logra truncar el tiempo, el espacio y los acontecimientos. Reinicia el universo.

Terminamos con dos escenas, ambas felices y ambas me sacaron una lágrima.

Juegan mucho al despiste con la primera de ellas, pero entonces todo encaja. Ayato ha creado un universo, el universo que deseaba con todo su corazón. Una vida sencilla como artista, casado con Haruka. No ha habido guerras, ni se ha perdido a nadie. Son padres, y con la visión de su bebe entendemos que Ayato no ha sido egoísta. No lo vemos pero intuimos que todos han recibido un destino favorable en ese nuevo universo.

La segunda escena y punto final de la serie es la que aclara todos los puntos. Aun no habíamos descubierto el porque de la chica de amarillo. Sabíamos que era Haruka, pero ¿Por qué esa importancia visceral?

La chica de amarillo mecida por el viento en un acantilado. Así la veía una y otra vez Ayato. ¿Por qué? Porque fue así como vio por primera vez a Haruka y se quedó firmemente en su memoria. Hasta ese punto llegó el amor de ambos, porque si, vemos claramente en dicha escena lo enamorado que está él de ella, pero a lo largo de la serie vemos lo mismo de Haruka. Vemos lo infeliz que es por un antiguo amor, vemos como ha tratado de superarlo sin éxito, y cuándo llega el final encajamos las piezas y podemos ver como ambos han estado separados por océanos de tiempo (Me podía la referencia) y sufriendo por ello.

Podéis ver que al final el clímax está engarzado a la trama romántica. Es posible que la serie no vaya de esto, pero a mi me gusta pensar que todo giraba en torno al amor y su fuerza destructiva y constructiva.

Sin duda una recomendación vital para cualquier amante del género. Si disfrutaste de Evangelion estoy seguro que también con esta pues del mismo modo utiliza el género para sus propios mensajes e intereses. Tiene un buen puñado de personajes de los que te preocupas y te interesan sus vidas y vivencias. Una trama que sabe generar interés y subtramas alternas que no parecen metidas como relleno, sino para dar más contexto y empaque al universo.

Es una única temporada así que merece la pena, aunque tengas poco tiempo. Y si ya la has visto te invitó a comentar tus impresiones, pues estoy deseoso de escuchar opiniones ajenas a las mías de esta serie.

Aquí podéis haceros con ella si aun no la tenéis en vuestra biblioteca. Solo en inglés por desgracia.

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