El inicio de la película, tras un prologo con el libro clásico, y ahora, lamentablemente, caído en el olvido, abriéndose para adentrarnos en la fantasía, con ese castillo en lo alto de un monte, majestuoso e intimidante a partes iguales.

Aparece la Reina. Curioso que sea el primer personaje que vemos, es la villana. Y nos presentan el Espejo y el conflicto. La Reina es vieja. La pobre no acepta que ya tiene unos años y que no es sano compararse con una adolescente de quince.

Cambio de escena y Blancanieves hace su aparición como pordiosera, pero con un optimismo que raya en la locura. La tratan como a una criada, va vestida como una mendiga y tiene que limpiar todo el castillo. Y aun así está sonriente y canta risueña. En aquella época debía ser común el abuso de sustancias estupefacientes. La verdad, esta parte me aburre mucho, el príncipe me da miedo, con esa cara de desquiciado que se gasta. Pero la Reina es impresionante, y la escena de la ventana, con un plano que se eleva desde los dos enamorados cantándose, cual escena de Romeo y Julieta, ascendiendo por los torreones, hasta ver a una Reina no muy contenta con estas muestras de cariño entre los jóvenes. El rostro de la Reina destila celos y odio tras el ventanal. Y volvemos a la sala del trono. Ver toda esa malicia, los celos y el mal que emana de cada palabra que pronuncia es sublime. Y mucho lo logra el miedo que le tiene el cazador, un hombre fornido, gigantesco, con ese rostro aterrado por la presencia y la ira que emana de la Reina.

La escuchamos ordenar que mate a Blancanieves y que le arranquen el corazón (Querrá hacer un estofado) y como el Cazador lo promete, para fallar más tarde. Pero entendemos porque el cazador falla, en esa escena con Blancanieves recolectando flores, con un precioso vestido nuevo y ayudando a una pequeño pajarito a volver a su nido, inocencia es lo que destila la joven Blancanieves y eso contrasta con el Cazador, pues sabemos su misión. Pero no es capaz de asesinar a sangre fría a la pobre Blancanieves, la ve inocente, una niña sin culpa de nada. La deja escapar a costa de su vida. Aunque entregue un corazón falso, sabe que es solo cuestión de tiempo que la Reina lo averigüe, ha visto el espejo y sabe de su poder.

Y ahora inicia una escena maravillosa (para mi, que estoy mal de la cabeza), vemos a Disney siendo oscuro y tenebroso y bordandolo. La mítica escena del bosque y como todo es monstruoso a ojos de la pobre Blancanieves. Blancanieves corriendo a través de criaturas horrorosas, ojos acechantes y garras abalanzándose sobre ella. Y todo es producto de su miedo y su imaginación desbocada en aquel lúgubre pero pacifico bosque. Árboles convertidos en monstruos por los ojos de una niña huyendo aterrada. El momento de los troncos convertidos en cocodrilos, maravilloso, como Blanca cae a través del bosque y sujeta a unas ramas ve bajo ella un lago con troncos flotando. Una roca cae y mueve el lago, haciendo que los troncos se muevan, y en el vaivén, el tronco se sumerge y un cocodrilo surge, donde los dientes no son más que líquenes mojados y los ojos recovecos en la madera, no tengo suficientes palabras para describir lo impresionante que es toda la secuencia, y lo mal que lo pasa nuestra protagonista.

Pero Blancanieves no puede más y cae desplomada, llorando y dejándose morir, no es capaz de seguir huyendo y cae presa del pánico. Y el bosque cambia, la luz entra por entre las ramas para dejarnos ver la verdad. Ese aterrador bosque, es un bosquecillo lleno de seres alegres y bonachones. Ardillas, pájaros, ciervos, y una divertida tortuga con un paso lento pero muy trabajadora. Sienten tanta lastima de la muchacha que la intentan consolar y es cuando Blancanieves se da cuenta de que su miedo no tenía sentido, que la maldad que la ha hecho huir no ha invadido esas tierras. Y la música nos lleva junto a los animales a un nuevo hogar para Blancanieves. Los paisajes son una autentica delicia visual aun hoy, con ese cervatillo, primo lejano de Bambi, que guía a todos por el bosque.

Por primera vez vemos la casita de los enanitos. Allí, entre los árboles, idílica, bella, en paz. Invitando a Blanca a adentrarse en ella, con un pequeño puente sobre un riachuelo, casi escondida entre los árboles de alrededor, en un claro del bosque. Y Blancanieves se acerca a esa casa, con las ventanas cubiertas de polvo y oscuridad en su interior, y no tarda en adentrarse en ella con curiosidad, con que poco vemos a Blanca imaginándose la historia de los “niños” que se han quedado sin madre, y como se pone a limpiar para poder quedarse. Ve que la casa es un desastre así que decide limpiarla para demostrar que puede ganarse un lugar en aquella casita. Ese acto demuestra humildad, no es una princesa mimada como sería la Reina. Trabajadora y con carácter, por como trata a los animales.
No me refiero que los trate mal, pero cuando la ardilla intenta escaquearse de limpiar bien, echándolo bajo la alfombra (y después en un agujero, para desgracia de un diminuto y gracioso ratoncito), no tarda en reprenderle, o enseñar al cervatillo que los platos no se limpian a lametones. Tiene una actitud muy maternal. Además, la canción es maravillosa, y te incita a cantarla con ella, algo muy propio de Disney, y que siempre borda. Los animales son divertidos con todo lo que hacen para limpiar, aun recuerdo como la tortuga y la ardilla se ponen a lavar la ropa en el lago cercano, usando el caparazón para frotar y eliminar la suciedad.

Y lo mejor viene al final. La canción de Blanca se va acabando y la cámara se aleja de la casa y comienza una tonadilla y el sonido de los picos. Llegan los enanos.

Tenemos de nuevo una secuencia divertida y que nos da mucha información, donde vemos a los siete enanos trabajando sin parar, y van perfilando su personalidad en algunos casos. Vemos a Sabio ordenando los diamantes, como es el único que separa lo que sirve y lo que no. Y como Mudito es mucho más infantil. Y llega el famoso Hi Ho. Les vemos dejar sus picos, preparándose para volver al hogar a descansar.

Y otro detalle divertido que te hace preguntarte si les da igual los diamantes o son tan bondadosos y bonachones que no desconfían de nadie, pues Mudito guarda los diamantes en un almacén cerrado con llave, pero la llave no la guarda, hace el amago, pero luego da media vuelta y la deja colgada del dintel del propio almacén. Entrañable. Y durante la canción tenemos la toma más famosa, al menos para mi, donde los enanos atraviesan un acantilado sobre un tronco, con el valle al fondo. Una toma que parece carecer de importancia, pero es increíblemente bello todo el encuadre.

Y llega la secuencia más divertida de la cinta, junto al baño de Mudito y Gruñón. Dirigida como terror para los enanos, pues llegan a las puertas de su casa y la encuentran encendida, con humo saliendo de la chimenea y pronto comienzan a especular con gigantes y asesinos que han entrado en su casa para tenderles una trampa. Su discusión para ver quien entra, como obligan a Mudito a entrar y este no tarda en salir corriendo tras un aparatoso accidente que le convierte en una suerte de golem de cacerolas, lo que le acarreara una paliza de sus hermanos que le confunden con una bestia. Pero el espectador, que cuenta con más información, se ríe sin parar del miedo que pasan los pobres enanos ante toda la situación que rodea la entrada a la casa. Tras golpear a Mudito, sin querer, no tardan de entrar entre temblores y con los picos en alto, en la casa en busca del “fantasma/bestia/bruja” Momentazo para el recuerdo con los pájaros, que les pegan un susto de muerte al fingir pasos y gritos por doquier. Y para Mucoso y su inoportuna alergia, culpa de Tímido y sus flores. No puedo evitar reírme al recordar como con cada estornudo Mucoso rivaliza con un huracán de categoría cinco.

Y se encuentran con Blancanieves tras subir aterrados hasta el dormitorio, y todos caen rendidos ante su belleza y bondad. Salvo Gruñón, que ve el peligro de la Reina. Es el único que parece saber del poder y malevolencia de la Reina. Pero a los hombres se les llega por el estomago, y no dudan en aceptar a Blancanieves cuando huelen su puchero (No seáis malpensados).
De nuevo tenemos un momento para Blancanieves y vemos su autoridad. Les ordena lavarse antes de cenar o no hay puchero. Y lo hacen. Aunque tratan por todos los medios de evitarlo, y Blancanieves rápidamente los pone en fila y les examina las manos, demostrando uno a uno, que las tienen sucias, salvo Gruñón, que es demasiado orgulloso para mostrarlas. Así les manda Blancanieves derechos a lavarse con jabón. Otra escena divertidisima, no solo por la canción. También tenemos a Mudito y sus problemas con el jabón y a Gruñón y su “alergia” al agua.

Aquí hablare de la escena eliminada, tengo que reconocer que me hizo gracia ver de nuevo a Mudito pelearse con su cuchara en la cena, no es capaz de no pelearse con las cosas, ya sea jabón o una cuchara sopera. Pero volvamos con la Reina, que tras hablar con su espejo, descubre no solo que Blancanieves sigue viva, también donde vive.Pero volvamos con la Reina, que tras hablar con su espejo, descubre no solo que Blancanieves sigue viva, también donde vive. Y esto no le hace ni puñetera gracia, como es natural. Y vemos que no solo es malvada, también que es una poderosa hechicera. Para los que critican a Disney de infantil, tenemos una escena aterradora, aderezada con un cuervo miedoso de alivio cómico.

La Reina prepara una poción para poder cambiar de aspecto y acercarse a Blancanieves para poder matarla ella misma. Vaya celos tiene la pobre, la crisis de los cuarenta no deja indiferente a nadie. La forma en la que cambia su aspecto, las frases, son memorables. Un grito de pánico que tornará blanco su cabello. Maravilloso. Se queda grabado a fuego todo el proceso. Y la escena entera esta construida para que dé miedo. El momento en el que se realiza el cambio, con todo girando alrededor de la Reina, todo se desdibuja, y vemos primeros planos de su cabello tornando blanco, de sus manos envejeciendo por momentos y su voz quebrándose por la edad. Y antes de volver a lo divertido, vemos a la Reina convertida en la Bruja, un primer plano que aterro a millones en su estreno, en Inglaterra se prohibió a menores de 18 años. Y ahora sigue dando escalofríos.

Pero los niños no van a soportar tanto miedo de continuo, así que, de forma brillante, volvemos a los enanitos y nos olvidamos de la malvada Bruja, de momento.

Una escena de baile y música, diversión a raudales, donde hasta Gruñón se anima y Dormilón sufre el acoso de una mosca cojonera. Ver a Mudito vestirse con Mucoso debajo para poder bailar con Blancanieves es tronchante, la animación impresiona. Y termina de una forma descacharrante, con Mucoso estornudando debajo del traje de Mudito y el pobre saliendo disparado como un cohete, mientras el traje de desinfla poco a poco hasta terminar sobre los hombros de Mucoso, que sonríe mientras le cae el sombrero de Mudito.

Es hilarante, todo en esta película cumple su propósito. Si quiere divertir te vas a reír, y si quiere que pases miedo lo va a conseguir. Todo esta medido para que sea perfecto, por eso se eliminó la escena de la cena, cortaba el ritmo de la cinta, a pesar de ser muy divertida. Y parece que esa escena llego muy lejos, pues lo único que le falta es el coloreado. Pero se tiene que ver, la animación es soberbia.

Pero volvamos a la trama, y es que tras dejar a los enanitos durmiendo en la cocina y Blancanieves en el dormitorio, anda que dice nada la lista, regresamos con la Bruja.

Toda la preparación de la pócima rezuma maldad pura. Vemos como revisa el veneno que la dejara dormida para siempre a no ser que le den un beso. La Bruja lo sabe y aun así le da igual, esta convencida de que su plan tendrá éxito. Y la escena de la manzana siendo sumergida por los dedos esqueléticos de la Bruja en la poción que burbujea amenazadoramente. Como después la Bruja la saca con esa calaverica forma para después tornarse en una suculenta manzana de vivo color rojo.
Y toda esa escena con el cuervo ayudando a que los niños no tengan miedo, dando esos alivios fundamentales para un perfecto equilibrio.

Y la bruja se marcha por las catacumbas, a través de una trampilla en su “Despacho del Mal” entre risas. Vemos la prisión, y somos testigos de su maldad y vileza más allá de la obsesión con Blancanieves. En una celda, un esqueleto se ha quedado a un palmo de una jarra de agua. A muerto con la salvación al alcance de sus dedos, que forma más cruel de asesinar a alguien. La Bruja lo ve y se ríe de él, le arroja de una patada el jarrón de agua que tanto ansiaba en vida destrozando el esqueleto en el proceso. Se marcha entre risas, el esqueleto ha sido destrozado y la jarra se muestra vacía con una araña saliendo de su interior aterrorizada.

No sé que pensar de esa escena, si hace tanto tiempo que está ahí que se ha secado el agua del interior, o si nunca tuvo agua y fue una broma macabra de la Reina. Y me gusta más la idea de que la Reina jamás le diera una oportunidad de sobrevivir, solo una esperanza envenenada.
Y aquí no sé que va antes, hace años que no la veo y estoy usando la memoria (Si, hasta aquí hablo de memoria). Usare la intuición. Con la salida del sol, tras dejar en un fundido en negro a la reina en una barca, la vemos en el bosque, caminando con su cesta de manzanas, rumbo a la casa de los enanos. Es interesante que dos buitres, la vean y comiencen a seguirla, de nuevo, por varias posibilidades a ojo del espectador. La siguen porque saben que ella trae la muerte a todos, o porque intuyen como va a terminar. Cada quien puede elegir la suya y eso me gusta.

Y ahora pasamos a Blancanieves despidiendo a los enanitos, que vuelven a trabajar a la mina. Es divertido ver como Mudito entre una y otra vez, parece Flash, en la casa para poder ser besado de nuevo por Blancanieves. Pero me quedo con Gruñón y como cambia su cara después de recibir el beso de Blancanieves, como una sonrisa surge de su amargo rostro. Aun así, cuando se gira para mirarla y la ve sonreirle no puede evitar enfurruñarse de nuevo y avinagrar el rostro.

Blancanieves se queda en la casa preparando un delicioso pastel, no recuerdo si era de piña o no, pero la vemos ayudada por los pájaros. Me encanta como se ven todos trabajando a la vez, y como son las huellas del pájaro las que marcan el borde del pastel.
Y la Bruja hace acto de presencia. Lo primero que vemos es su sombra sobre el pastel, y luego un primer plano de ella apoyada en la ventana. Todo está hecho para que nos asustemos y temamos su presencia, intimida desde el primer momento, pero porque la conocemos. A ojos de Blancanieves es una pobre señora a la que la edad esta venciendo. Y la Bruja hace una brillante interpretación de eso.
Aunque los animales no se fían un pelo y no tardan en salir corriendo rumbo a los enanos. Mientras los pájaros se abalanzan sobre ella.

Todo por proteger a Blancanieves, pero ella no lo sabe y los espanta, invitando a la Bruja a entrar a la casa sin saber lo que va a ocurrir. La tensión aumenta. Nosotros si, tenemos más información que ella y sabemos el peligro que corre cuando acepta la manzana. Queremos que la rechace.
Queremos que los animales lleguen a los enanos, que estos no tarden en llegar. Una contrarreloj entre el mordisco inminente y la salvación.

Escuchamos el mordisco y a Blancanieves caer. Su mano laxa deja caer la manzana con un mordisco y rueda por el suelo. No necesitamos más. La Reina se alza victoriosa. Ríe a carcajadas sobre el cuerpo, que no vemos, de Blancanieves y sale de la casa sin parar de reír. Pero llegan los enanos, y esto es como los Vengadores, no han podido salvar a Blancanieves, pero sin duda la vengaran.

A lomos de los ciervos persiguen a la Reina que trepa como puede por una montaña. El clima ha cambiado y una tormenta azota el bosque. Los rayos azotan el cielo y el viento y la lluvia golpea con fuerza a los enanos y a la Bruja. Me alucina como la ropa de la Bruja se sacude con el viento, como sus huesudos brazos se apoyan en el bastón para trepar por la montaña.

Estalla el climax.

La Bruja ha llegado a lo más alto del risco, y ve una enorme roca que no duda en empujar para aplastar a los enanos. Ellos no dudan y siguen en su persecución. La tensión se palpa. La lluvia sigue machacándolos. Y no sabemos quien ganara esta lucha. Y entonces, como un acto divino, un rayo cae a los pies de la bruja, pulverizando el suelo bajo sus pies y haciéndola caer al vacío. Para que no nos quepa duda de su destino, la roca que trataba de lanzar contra los enanos cae en dirección contraria sobre el abismo, rumbo a aplastar el cuerpo de la bruja. Y los buitres vuelan en círculos descendentes sobre ese abismo en busca de su comida.

La escena se disuelve en la lluvia, y tenemos algo que nos destroza. No hay final feliz. Los enanos lloran desconsolados ante el cuerpo inmovil de Blancanieves. Yace ante los siete enanos que lloran, incluso Gruñón es incapaz de no llorar desconsolado en un rincón, junto a su órgano. Y se nos parte el corazón al verle llorar. Todo esta empañado, como si la propia película llorase la perdida de Blancanieves.

Y con un texto, vemos el paso de las semanas, como los enanos preparan un ataúd de cristal incapaces de ocultar la belleza de Blancanieves. Gente rarita hay en todas partes, pero estamos destrozados por la perdida y entendemos que los enanos hagan este tributo a Blancanieves.
La siguen llorando, hasta que vemos aparecer al príncipe, nos habíamos olvidado de él. Lo sacan de la película para que no le recordemos.Es una jugada maestra, lo presentan para que veamos su romance, pero lo sacan a tiempo para que no le recordemos cuando Blanca cae, ya que no caemos en la clausula del hechizo del sueño eterno.

Y la esperanza vuelve. El príncipe pasa entre los desconsolados enanos y la besa. Un último beso de despedida, pero ella despierta sonriendo. Una sonrisa que nos hace estallar, como hacen los enanos. Todos saltamos de alegría y queremos recibir un beso de Blanca como despedida
Y la película termina con un espectacular fondo, donde un castillo dorado se dibuja en el cielo, con Blanca y el Principe llegando a él.

Y el cuento termina, y el libro se cierra. Dando paso a una explosión de jubilo por parte del público.
No son suficientes los halagos que se le ha hecho a esta obra maestra. Y lo digo así, obra maestra.
No solo fue la primera película de dibujos animados en color. A día de hoy no ha envejecido un ápice, y sigue tan bella como el primer día.

Disney se llevo 8 Oscar honoríficos, siete de ellos en formato enano, por esta película, muy merecidos y que lucia orgulloso en su despacho. Nominada a la mejor banda sonora. No sé contra quien competiría, pero Blancanieves fue una rival muy digna. Y no olvidemos que la película costó un millón y medio y recaudo doscientos a lo largo de los años. Es algo histórico.

Sin lugar a dudas, el primer clásico de la trayectoria Disney, es un gran clásico de la historia del cine.

Aquí podéis haceros con ella si aun no la tenéis en vuestra biblioteca.

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