¿Y por qué ha tenido éxito esta saga con duendes del bosque convertidos en vampiros vegetarianos? La verdad, si lo supiera sería rico, pero voy a intentar desentrañar el misterio.

Lo más seguro es que gran parte de la culpa la tenga su protagonista y narradora. Bella Swan (Y luego los nombres que escojo yo son cursis y torpes), una chica normal, torpe, anodina, sosa, ni muy lista ni muy tonta, ni muy guapa, ni muy fea. Carente de todo atisbo de personalidad, iniciativa, sueños o esperanzas en su vida. Es un cuerpo sin alma que vaga por el mundo por pura inercia, porque debe hacerlo. Debe ser buena hija, debe ir al instituto, debe tener amigos. No tiene sangre en las venas, si hace todo lo que se espera de una adolescente, es porque Meyer lo quiere así. Bella es lo más parecido a los esqueletos que hay colgados en los institutos, un títere inerte movido a lo largo de las páginas para que la historia exista.

Pero, ¿Cómo un personaje tan anodino puede despertar las simpatías del lector? Sencillo. Es un papel en blanco, un disfraz para que el lector se pueda meter en su piel sin problema. Es tan básica que con sus cuatro trazos se pueden hacer paralelismos con todas las lectoras potencias. Todas verán algún punto en común con Bella, aunque seguramente ellas sean más interesantes que Bella, hasta una planta de plástico lo es.

Así que tenemos un personaje tan plano que es un espejo para cualquier lectora (Y estoy usando siempre el termino lectora, porque esta claro que Meyer ha ido a por este sesgo de la población a machete), pero eso no es suficiente para atraer, es solo una sosa estudiante aburrida de su vida que no parece afectarle nada, ni el matrimonio roto de sus padres, ni que su madre la mande a paseo para vivir feliz durante unos meses con su nuevo marido, ni nada. Es una piedra. Diría que es un personaje muy fuerte, pero es mentira, es que no reacciona como una persona normal.

Por lo tanto, ¿Qué otro elemento necesitaría Meyer para que su historia tuviera éxito?  Un chico ideal. Y Edward aparece como un contenedor sobre el que echar todos los elementos atractivos que se te ocurra: misterioso, alto, guapo, buen pelo, buen culo, buen cuerpo, ojos extrañamente bellos (Da igual que sean de un color imposible, la gente solo verá lo bonitos que son y no se preguntaran nunca como pueden tener ojos de color ámbar, eso es el mundo real, y el mundo real es aburrido con esa cosa tan pasada de moda como es la lógica) y para no olvidar todo lo anterior, Meyer nos lo recuerda una, y otra, y otra y otra vez. No se queda a gusto hasta que no menciona lo marmóreo de su pecho al menos dieciséis veces por página.

Y ya tenemos a nuestra pareja. La sosa y el consolador con cuerpo (No es otra cosa, es un prototipo de hombre perfecto que va a destruirse en cuanto le veamos actuar como una persona normal, o lo que entiende Meyer como normal) Pero tenemos un problema, ¿Cómo se van a enamorar si ella no tiene sangre en las venas salvo para ponerse cachonda y él es tan misterioso que solo puede andar a cámara lenta?  Pues aquí Meyer, en su gran explosión creativa se saca de la manga que Bella huela raro, si, su sangre es ultramegasuperatractiva, pero esto no lo sabemos de momento, solo vemos a Edward huyendo de Bella con la mano en la nariz, y una persona normal pensaría que está llamando guarra a Bella, pero no, en este mundo significa que Bella tiene que sentirse atraída por ese adonis con cara de pala.

Bella para ese momento ya se ha enamorado de Edward  y esta obsesionada con él, y como tiene dos dedos de frente (Solo en esto, porque Meyer tiene que darle cierta inteligencia) descubre que una persona que no sale los días que hace Sol, es más blanco que una orgía del KKK y no para de hacer cosas raras como parar un camión con la mano, puede ser, no es seguro, tenemos que estudiarlo, que sea un puñetero vampiro.

¡Pero OJO! No es un vampiro de esos feos que se queman por el día, tienen colmillos, matan por placer y parecen murciélagos, estos vampiros son modelos con photoshop natural y vegetarianos. No podemos permitir que nuestro héroe mate gente para sobrevivir, eso es un dilema moral, y Meyer no se va a meter en ese terreno, porque seguramente le costaría mucho salir de él sin otro giro de guión absurdo.

Bien, tenemos a nuestra protagonista sosa sabiendo el secreto de que nuestro maravilloso y viril Edward es un vampiro. Y él lo descubre. Lo más normal sería matarla para evitar que se sepa, pero recordar, aquí la lógica está para jugar a la comba con ella, solo aparece cuando sirve de algo para la historia. En lugar de arrancarle el corazón con sus propias manos le confiesa que esta obsesionado con ella y su sangre, y que la ve dormir cada noche en su cama.

Analicemos esto: Edward, un hombre de un siglo de vida, confiesa que se esta colando en el dormitorio de una adolescente para verla dormir, que podría estar durmiendo desnuda, noche tras noche, desde hace tres meses. Bien. Esto es jodidamente perturbador, y si yo fuera el padre de Bella le habría partido a Edward la cara con una pala, pero no, para Meyer esto es un símbolo de amor casto y puro, que habla desde el corazón de Edward. Y Bella tiene que obedecer el criterio de su creadora y cae rendida ante esa prueba de afecto que en cualquier otra realidad llevaría a la cárcel de por vida al bueno de Edward.

Así que ya tenemos a nuestra pareja siendo felices en su extraña y enfermiza relación donde nadie parece preguntar como van a hacer cosas de pareja normal, como el sexo o tener hijos, eso es vulgar, y como no vamos a hablar de ese tema en absoluto luego nos arrepentiremos cuando tengamos un embarazo no deseado, pero eso será después de cuatro libros. De momento estamos en una relación feliz, donde el vampiro le descubre a Bella, que la piel de los vampiros no estalla en llamas con el sol, brilla. Pero brilla en plan cutre, de baratillo, no hay efectos especiales, es como si le echaran purpurina por encima. Y la pareja es feliz y la historia esta a punto de acabarse.

Pero no.

Meyer, o su contable, han visto que esto puede tener éxito así que, vamos a hacer que el amigo indio de Bella (Hay que meter algo exótico para las chicas) esta enamorado de ella. ¿Esto afecta a la historia? Pues la verdad es que no, porque siempre tenemos claro que Bella solo tiene ojos para el duende del bosque, y que jamás lo dejara. Pero como tenemos que alargar una historia de un libro a cuatro, vamos a crear un triangulo amoroso forzado. ¿Cómo se hace esto? Meyer deja siempre claro al vencedor, pero da igual, Edward y Jacob siempre, siempre, siempre tienen que llevarse a matar y querer pelearse, así se da la sensación de conflicto en la pareja aunque no sea real.

Pero esto no es suficiente para cuatro libros de cuatrocientas páginas. ¿Metemos con calzador un villano? Mejor tres. Así atraemos al público masculino. Y así tenemos en las últimas páginas una gran amenaza que se arrastrara a lo largo de la saga sin quedar del todo clara nunca. Y da igual que Meyer no sepa hacer escenas de acción y solo pueda describir lo bien pulidos que están los abdominales de Edward, esta es la historia de Bella, y por tanto si Bella se queda inconsciente no puede ver la acción. Problema resuelto.

Y así amigos, tenemos un libro que deja la puerta abierta a más, aunque la historia debería haber acabado hace cincuenta páginas, con Bella en un psiquiatra para tratar sus problemas de autoestima que la hacen creer que una relación abusiva es buena y Edward en la cárcel por pedofilo.

La idea de Meyer es crear escenas que en apariencia son hermosas y envidiables, situaciones en las que la lectora quisiera estar. Pero todo esto es en apariencia, si analizamos minimamente los actos de cada personaje somos testigos de una de las historias más abusivas del panorama actual, enfermiza y totalmente desaconsejable para cualquier adolescente que, en su proceso de crecimiento y evolución, puede tomar como base lo aquí descrito.

Lo peor es saber que esto solo fue el principio de algo mucho peor.