En esta ocasión quiero analizar a Morty y la moral que le dicta que hacer durante toda la serie. Como siempre esto es mi forma de entender tanto al personaje como el conflicto que debe enfrentar siempre, esta serie juega muy bien sus cartas para que cada cual se saque de la manga sus propias conclusiones.


Morty es, a grandes rasgos, el espejo en el que se tiene que ver el espectador. Por ello se le ha dotado de bondad y un sentido del deber que le lleva a cometer cientos de actos que podríamos considerar altruistas, y que tienen consecuencias desastrosas. Nos puede parecer el mejor de todos los personajes que vemos a lo largo de la serie, y en realidad lo es porque los creadores quieren que veamos como Morty y nosotros mismos, queremos hacer el bien. Pero nunca saldrá bien si no queremos entender la situación.

Comienza bien, no tardará en estropearlo.

Para explicarlo tenemos docenas de ejemplos. Empezaré con su paso por la paternidad. Todos en su situación trataríamos de cuidar a la criatura del mismo modo que Morty. Tras comprobar que los consejos de sus padres no solo son contradictorios, sino que no sirven para nada, comienza a improvisar intuyendo que es lo mejor para el niño recién nacido.

No tarda en caer presa de los errores de sus padres, incluso algunos peores. Convence al niño que si sale al exterior morirá de una forma dolorosa y lenta porque el aire es un veneno mortal. Morty es el único que le amará y le dará todo lo que necesite. Crea una relación viciada basada en que el niño es el centro del universo de Morty y no puede salir de ahí. Los instintos de la criatura le dictan que quiere matar y conquistar el planeta, su especie se basa en la guerra para sobrevivir, es su forma de ser, y Morty la reprime por completo. Le lleva a senderos que él considera más apropiados para un niño según su criterio, como la danza o la televisión.

No es capaz de aceptar la forma de ser de su hijo, porque no es capaz de concebir una forma de existencia ajena a la que él ha aprendido en su vida. Le inculca al niño que todo lo que le dicta su naturaleza esta mal, prácticamente le adoctrina a ser el modelo preestablecido por Morty para una persona “normal”.

Claro esta, esta situación es insostenible, en el momento en que el chico llega a la adolescencia comienza a retarle constantemente, se nota que quiere a Morty, pero está formándose su propio criterio de existencia y no entiende porque su padre le indica siempre que lo que para él es natural, como matar, es una abominación y que debería enfocarse en otros aspectos. Tiene multitud de paralelismos con todos los sentimientos que tienen los niños cuyos padres no les aceptan por quienes son y quieren otra cosa de ellos. Y aunque Morty solo busca lo mejor para su hijo, él mismo se condena a ser odiado por el extraterrestre.

Toda la situación estalla en una lucha entre Morty y su hijo, que termina en una bofetada de Morty, demostrando una vez más que su criterio no le ha servido para criar bien a su hijo y que no es capaz de aceptarlo, recurriendo a la violencia como única alternativa para mantenerlo bajo su (Usaría yugo, pero me parece excesivo) cuidado. Morty Junior no se toma bien ese golpe, vemos como se viene abajo el pedestal en que tenía a su padre, y se arriesga a salir al exterior (Lo cree un suicidio) solo por no estar más tiempo bajo el mismo techo. Aquí, de nuevo, vemos como la figura paterna de Morty se sigue destrozando a ojos de su hijo al descubrir otra mentira, el aire no es venenoso para él.

Morty aprende a las malas todos los errores cometidos, y ve como su hijo se marcha de su lado con una reconciliación rápida, pero dejando cicatrices emocionales que no se curaran nunca, cosa que vemos claramente unos instante después cuando asistimos a una entrevista de Morty Junior sobre su nuevo libro y deja caer de forma bastante contundente que su padre le maltrataba. Morty ante esto solo puede decir que espera que coma bien. Se sigue preocupando por su hijo, pero al mismo tiempo entiende todo el daño que le ha hecho con la mejor intención.

En este ejemplo vemos que Morty es el personaje más humano, el más cercano a la realidad sin caer en la exageración del resto del plantel, y por ello falla de una forma más estrepitosa y dolorosa ¿Por qué? Porque seguramente la gran mayoría en su situación actuaría de igual forma, siempre habrá excepciones que supieran manejar a Morty Junior sin caer en el férreo control que llega a desarrollar Morty, pero la mayoría se vería cometiendo los mismos desastres que Morty.

Morty al leer esta entrada

No es malvado. No es cruel. No es como Rick, o como su padre. Vemos a Morty como un joven que se preocupa, que quiere ayudar siempre con la mejor intención. Tiene ese código moral latiendo con bravura en su interior, y por eso nos duele (Y divierte, para que engañarnos) que falle tantas veces y de formas tan diversas.

En su odisea por evitar un asesinato, comete un genocidio y termina cometiendo el asesinato que trataba de evitar. En todo momento Morty se guía por lo que su corazón le dicta que es correcto, y es tan estúpido que no se plantea que su corazón toma decisiones con un fragmento de la situación. No lo digo como algo despectivo, Morty es un chico estúpido, con problemas para cualquier tipo de materia, es el anti-Rick, toda la genialidad de Rick queda complementada por la carencia de esta en Morty. Por eso siempre que su corazón tira en una dirección, su cerebro no es capaz de lanzar una réplica, simplemente le sigue igual por inercia.

En un planeta, donde se han creído la película de Ethan Hawke y se dedican a darse matarile una vez al año, Morty no es capaz de comprenderlo. Rick tampoco, pero por motivos diferentes. A Rick le parece absurdo y quiere verlo por curiosidad, pero a Morty le desagrada, le repugna que gente a la que ha visto tan buena se conviertan en asesinos inmisericordes. Le enferma la Purga porque no le entra en la cabeza que una buena persona guarde ese monstruo, y no le tiembla el pulso para salvar a una chica de ser purgada. De nuevo es el corazón de Morty quien habla, no quiere analizar como funcionan las cosas en esa sociedad, ni quiere ni tiene la capacidad para hacerlo.

Y eso le lleva de nuevo a tener que hacer algo que ha juzgado muy severamente unos instantes antes. Al tratar de hacer lo correcto en un mundo que él concibe como incorrecto, termina por realizar esa misma incorrección. Llega a tal punto  de turbación que se convierte en una maquina asesina imparable. Primero comente un asesinato por puro accidente, cuando se encuentra con una persona que no atiende a razones, y no acepta las criticas a un guión nefasto, lo tira por las escaleras porque estas estaban detrás, Morty solo le empuja para alejarle de Rick y tratar de hablar con calma.

Pero cuando se encuentra contra la espada y la pared, siendo acosado por personas que no atienden a razones, todo lo que le dictaba su corazón de hacer lo correcto, de traer algo de razón a ese mundo homicida se esfuman y dejan  tras de si una ira asesina incontenible. El propio Rick es el que tiene que pararlo cuando ve que no se va a detener.

De nuevo tenemos a un Morty que ante los dictados de lo que para él es correcto se ve superado y acaba cediendo a un comportamiento que le parece vomitivo y reprochable. La moralidad de blanco y negro que guía a Morty demuestra una y otra vez que no funciona en el mundo real. Rick lleva razón, es mejor dejarse llevar, es mejor no involucrarse emocionalmente, porque si empiezas a hacerlo, a juzgar modos de vida ajenos al tuyo, no tardarás en caer ante ellos y en cometer los mismos errores que aborreces e, incluso, algunos peores. El universo que se plantea en Rick y Morty es una exageración del nuestro, un espejo de feria que nos muestra un reflejo oscuro donde lo único “terrestre” es Morty, y junto a Morty juzgamos ese mundo y el mundo o el propio Rick nos dan la replica de que no tenemos siempre la razón. Y aunque Rick pase olímpicamente de todo, sus actos nos instan a pararnos a pensar, a abordar las situaciones no desde nuestra perspectiva, sino desde la contraria, que tratemos de ver el conjunto y no solo nuestro punto de vista. Rick con su actitud pasiva ante la vida que se desarrolla a su alrededor nos educa para que no cometamos los mismos errores que Morty.

Son está clase de cosas las que hacen tan grande a esta serie. Rick y Morty es una comedia desenfrenada en su superficie, pero bajo ella es una sátira cínica y fría de nuestra realidad. Una cruel broma de la que nos reímos incapaces de defenderla, pero con la sensación de que a pesar de la exageración, muy posiblemente nuestro mundo sea incluso peor; más hipócrita y malsano que los planetas que Rick le muestra a Morty. Por esto, y más, Rick y Morty debería ser de visionado obligatorio para todos los que estáis leyendo estas lineas, si es que aun no lo habéis hecho.

Morty se despide de todos vosotros queridos lectores. Hasta la próxima.