Un equipo de fútbol con una mala racha, las luces y sombras del deporte rey de Estados Unidos, un entrenador anclado en el juego de hace treinta años, unos jugadores con la mirada en los ceros que lleve su cheque, una dueña que trata de crecer sin saber nada del mundo al que quiere acceder.

Un Domingo Cualquiera tiene una historia muy sencilla, el equipo Shark de Miami jugando partido tras partido, perdiendo y ganando. Lo interesante es, sin embargo, los personajes y detalles. Oliver Stone se mete de lleno en un mundo muy oscuro y lleno de tabúes, al punto en que le prohibieron usar los equipos reales porque los estaba retratando tal cual se comportaban.

No da muy buena imagen ver a médicos más preocupados en volver a lanzar al jugador al campo que en asegurarse de que no se muera en cuanto pise la hierba, o que los jugadores parezcan farmacias andantes pensando solo en el juego y en las fiestas.

Pero no es solo una crítica feroz a un deporte que ha olvidado su origen en pos de la comercialización y el espectáculo más esperpentico que vemos hoy.

Vemos esa pasión por jugar, por vencer. La lucha continua por avanzar sin importar nada más que el compañero que tienes al lado. La confianza que deben poner los unos en los otros, como Quarterback no es solo el más popular, también es el que tiene que acarrear todo el peso. Si el equipo falla será su culpa, si gana, será gracias a su liderazgo, toda la presión recae sobre él.

Todo ello aderezado por la miseria de las vidas de sus personajes. Fuera del campo la mayoría son gente horrible, despojos desmenuzados por ese deporte hasta convertirlos en una sombra de lo que fueron en favor de ser grandes en el juego. El personaje de Al Pacino esta divorciado, ha echado de su vida a todo el que le ha querido, tiene nietos que ni conoce, llama borracho a su ex mujer, vive anclado en tiempos mejores, le cuesta mucho avanzar en un juego que ha cambiado radicalmente. Es un desastre de persona, pero es un gran entrenador, tiene instinto, sabe como manejar a sus jugadores, que decirles en que momento, los fuerza al principio del juego, pero si pierden no les echa la culpa.

Todos son así, fuera del campo son un grupo de desastres con patas, pero en el estadio dan lo mejor. Eso se transmite muy bien en toda la película, habría sido muy fácil simplificar esto y eliminar la parte buena o la mala, y Stone muestra las dos.

Nos da un reflejo de como este deporte absorbe vidas, las tritura y las escupe en el olvido. Son todos horribles y aun así sientes empatía por ellos, te dan lástima porque llegas a comprender como llegan algunos a dónde están. Willie Beamen es un jugador que empieza a brillar y se le sube a la cabeza, empieza a insultar a todos, a creerse perfecto, a hacerlo todo él sin prestar atención a nada ni nadie, es un gilipollas. Pero entendemos porque ha llegado ahí, le han maltratado, le han usado como una carta más con la que los entrenadores de los equipos iban jugando hasta destrozarlo. Ha visto como este mundo te usa unos años y luego te olvida y quiere agarrar su oportunidad lo máximo posible para no  caer en la nada, tener algo una vez ha terminado sus días de gloria.

Jack Rooney es un jugador estrella con casi cuarenta años, le ves forzarse hasta el punto por no ser dejado de lado que casi se mata, y sin embargo su vida es el fútbol hasta tal punto que su mujer le impide dejarlo. Podemos pensar que solo piensa en el dinero, pero luego entendemos que la mujer lo ha hecho para salvarle del arrepentimiento. Jack necesitaba jugar una última vez e irse por todo lo alto antes de pasar al banquillo, su mujer lo sabía y por eso lo “obligo”.

La película esta salpicada de estos momentos grises que podemos entender por lo bien escrito y dirigido que esta, al punto de que salvo uno o dos personajes no veo ninguno al que la película tilde de malo o lo condene o apruebe, se mantiene lejos de justificar y condenar a nadie y nos lo muestra para que lo veamos como si estuviéramos allí.

Se nota mucho que Oliver Stone ama este deporte y quería mostrarlo tal cual es. Tiene algunas trampas, como la renuncia que firma un jugador herido para seguir jugando, pues dudo que dejen jugar a alguien que de un solo golpe podría volverse loco o morir en el acto.

Se trata de una película muy buena, pero por propia experiencia, hace años me parecía muy lenta, no se la recomendaría a todo el mundo, solo a aquellos que les guste el tema, el director o disfruten de esta clase de películas.