El no muerto está basada en las notas de Bram Stoker que fueron editadas de la primera versión de Drácula. A través de un exhaustivo proceso de investigación, Ian Holt y Dacre Stoker han conseguido dar vida de nuevo a estos personajes clásicos en una novela electrizante, digna de la primera parte.

Vaya forma tienen de vender un libro los de Casa del Libro. Encima mintiendo, tendría que buscar en el armario pero creo que en la contraportada no decía nada de lo que he llegado a leer en las sinopsis “oficiales” de la tienda.

Esto no es una reseña al uso, es algo mucho más enfocado al personaje de Dracula y los elementos positivos que tiene esta obra. En primer lugar para quejarme del destrozo que le han hecho a Dracula y en segundo para no acabar con un balance negativo, y admitir que me divirtió bastante cuándo lo leí.

Cuánto daño ha hecho Gary Oldman; ¿Cuántas veces vamos a tener que recordar a los guionistas que Dracula es un sádico bestial en su novela homónima? No es romántico, y mucho menos un héroe ¿Por qué tienen esa manía de convertirlo en el héroe? Esta basado en un lunático que empalo a veinte mil personas, que no podéis tapar eso por mucho asunto heroico con el que le asociéis, que no cuela.

Todo esto viene a que es la premisa básica de esta novela, Dacre Stoker entendió lo que le salió del dedo gordo del píe o se fumó la novela de su pariente porque transformo el asesino sediento de sangre en un caballero de brillante armadura.

No estoy en contra de las buenas vueltas de tuerca pero no cuándo la haces por moda o para cargarte la idea del original y parte del argumento de paso.

Retrocedamos para explicar esto. No Muerto nos dice a la cara que Dracula en su novela no era el malo, que solo se alimentaba lo justo y que tuvo que transformar a Lucy porque Van Hellsing le obligó al estar matándola con las transfusiones de sangre de otros grupos. Para empezar en la novela original Lucy es una de bastantes más que se mencionan, y Dracula nunca actuó como un ser con conciencia o un mínimo de sentido común para tratar de comunicarse.

Se puede argumentar que al tratarse de una obra epistolar estamos a merced del criterio, punto de vista y prejuicios de los personajes y no llegamos a ver de verdad a Dracula, solo la imagen que proyecta en los personajes que nos transmiten sus impresiones. Aceptó que con eso se puede jugar, pero Dracula no daba aspecto de ser el personaje que nos muestra la novela de Dacre Stoker, era justo el tipo de persona contraria.

En la obra de Bram tenemos un monstruo, en la de Dacre tenemos un adalid trágico. Es como hacer Frankenstein 2 y que el monstruo ahora sea matemático, de clases en Harvard y tenga cuatro hijos, pues muy en la línea de lo anterior no es.

Es más, hacen que todo lo sucedido en la primera fuera porque Dracula trataba de detener al verdadero villano de la función: Elizabeth Bathory. Venga, que nos vamos yendo a un precipicio sin frenos. La forma que tienen Dacre e Ian de limpiar el nombre de Dracula es haciendo que otro personaje fuera el responsable de todos los actos horribles. Un aplauso a la originalidad. Ahora tenemos un vampiro que parece que se alimenta del sol porque es demasiado bueno incluso para alimentarse de las ratas (Es una exageración, pero solo les falta eso).

La novela no trata de crear en Dracula una figura atormentada por matar gente, lo convierten en alguien preso de una cacería, que se dedica a detener a los que son peores que él. Es básicamente un superheroe. Pero es un inútil porque cuatro idiotas le detuvieron hace veinte años así que no sé como esperan que me crea que va a vencer a una vampiresa más sádica, poderosa e inteligente que él.

Recuerdo que cuándo lo leí me repateó el hígado lo que hicieron con el personaje. Fue ver justificación tras justificación. Tenían tal obsesión por convertirlo en héroe en esta parte que tuvieron que reconstruir todo lo que paso en la primera para poder hacerlo en lugar de crear un personaje con más matices que odiase matar, o que lo disfrutase en ese momento y luego le atormentara (Algo como los fantasmas que acompañan a los hombres lobo para que acaba suicidándose por la culpa). No contentos con esto también lo victimizan al lanzarle varios personajes contra él cuándo el verdadero enemigo es otro.

Es un desastre, es el peor trato que le han dado al personaje que he visto y mira que hay aberraciones sueltas por el mundo, que Gerard Butler hizo de Dracula y me parece que su personaje esta mucho mejor representado que este. Da la sensación de que aquí surgió la idea para Dracula Untold y a ver como lo explicó, no podéis convertir en un héroe blanco a un personaje que empala a veinte mil personas, podéis hacerle antiheroe, pero solo falta que lleve los calzoncillos por fuera y es Superman.

Por suerte, a pesar de que como secuela es una aberración por su forma de tratar a los personajes, es un gran entretenimiento palomitero. Se nota en cada página que querían vender una película. Tenemos una villana sádica en Elizabeth Bathory, a los antiguos personajes sufriendo por su experiencia en la anterior novela, con Van Hellsing cayendo en en lo que odiaba por miedo a la muerte; a un inspector de policía que sigue buscando a Jack el Destripador  (Si, los crímenes de la novela de Dracula son los de Jack); a Mina sufriendo una vida que no le llena por los días que vivió al borde del vampirismo; al hijo de la propia Mina en una caza sin tregua contra Dracula. Es un no parar de escenas, la novela no da un respiro, cuándo parece que va a detenerse a contar algo cambia de punto de vista o sucede un golpe de efecto para mantener tu atención. Incluso dejan la historia abierta a una siguiente novela a bordo del Titanic.

Es una montaña rusa de una feria. No vas a recordarla de forma agradable porque olía raro, funcionaba regular y hacía mucho ruido, pero mientras estas en ella pasas un buen rato. Es muy tramposa a nivel de argumento, sacando giros y cambiando a los personajes originales a conveniencia para dar golpes de efecto. No veo a Van Hellsing en esta novela aunque me guste el giro que le dieron, no tal y como lo trataron en la original. Lo mismo con los casos de Mina y Jonathan. Se ha convertido el vampirismo en algo romántico, en una forma de vida superior a la humana, como si al convertirte tuvieses una vida más plena y la humanidad fuera una experiencia vital a medio gas. Ha caído en los tópicos que estaba sufriendo el vampiro en aquellos años, nos alejamos del monstruo para mostrar al incomprendido (Y sigo diciendo que este tío empaló a veinte mil personas ¡No puede ser el bueno! )

Parece que no, pero recomiendo leer este libro. No es una novela a la que le daría prioridad, pero si tenéis un rato tonto y os apetece leer sobre vampiros y ya habéis acabado con las opciones buenas, puede hacerte pasar un buen rato y alguna que otra risa involuntaria si os tomáis con humor algunas decisiones. Y quien sabe, mi yo de hace unos años disfrutó mucho de esta lectura (Y eso que en aquel entonces ya me disgustaba que convirtiesen a Dracula en el bueno pero me hacía gracia la vuelta de tuerca de ciertos personajes) así que es posible que vosotros encontréis una lectura amena y ciertamente divertida.

La portada es obra de la artista Yuko Fukushima y podéis encontrarla aquí.