Robert Neville es el único superviviente de una guerra bacteriológica que ha asolado el planeta y convertido al resto de la humanidad en vampiros. Su vida se ha reducido a asesinar el máximo número posible de estos seres sanguinarios durante el día y a soportar su asedio cada noche. Para ellos, el auténtico monstruo es este hombre que lucha por subsistir en el nuevo orden establecido.

Soy Leyenda. Esas palabras se puede atribuir también a Richard Matheson, con esta novela se ha convertido en leyenda.

Es curioso, conozco a la perfección la historia de esta novela, he visto sus adaptaciones. He visto a Robert Neville convertido en científico con los rostros de Vincent Price, Charlton Heston y Will Smith. He sabido siempre de su esplendido final. Pero nunca había leído la novela, es esa clase de libro que llegas a conocer demasiado tarde, cuándo todos sus secretos ya te han llegado por uno u otro medio.

Lo curioso es que ahora, al leerla al fin, al quedar atrapado en sus páginas, tener todo ese conocimiento previo no ha restado un solo ápice de maestría a las palabras escritas por Matheson. Incluso es posible que haya disfrutado más de la lectura al saber como iba a acabar.

Me ha tocado, esta pequeña novela de vampiros me ha dado con todas sus fuerzas. Pasando las páginas he visto claro porque es un referente, porque se recuerda a Matheson por esta obra por encima de otras y porque aun hoy resuena sus ideas en las mentes de creadores de todo el mundo.

Revolucionó el género. Dio vida al zombi moderno tal y como lo conocemos; uso los mitos clásicos para crear algo nuevo que no ha envejecido ni un solo día, ni envejecerá.

Matheson creo una novela sobre la soledad con un armazón vampirico y un protagonista poco habitual. Robert Neville no es un héroe, no es un soldado que te conquista un país con un pedernal y una lima de uñas, no es un científico brillante, ni un gran estratega. Neville es un simple obrero, un hombre normal y corriente olvidado por la muerte. No es brillante, aunque si audaz, no es paciente pero si metódico. Es una persona normal y corriente atrapada en un mundo imposible.

Es como si nosotros mismos estuviéramos atrapados en esa casa reforzada. Para poder arreglar un motor tenemos que leer libro tras libro de mecánica. Cuándo al fin se pone a buscar una solución estudia sin parar libros de medicina. Se siente real porque notamos el esfuerzo que dedica a cada tarea. No es quiero una cosa y la consigo. Robert necesita algo, piensa como obtenerlo, estudia para obtenerlo, falla, falla y lo consigue o no. A veces no se puede obtener lo que uno quiere.

Esta última frase me lleva a la parte más dura de la novela. La que deja las cartas a la vista y nos demuestra que Neville esta en un mundo sin esperanza, dónde para sobrevivir debe olvidar pasado y futuro y vivir día a día sin pensar más allá de lo que tiene delante. La muerte del perro. Matheson ni siquiera se recrea en ella, solo nos da una simple frase:

Una semana más tarde el perro había muerto.

Es un momento muy duro, no solo para Neville, yo mismo me he sentido fatal aunque lo sabía. Sabía lo que iba a pasar, Matheson no oculta en ningún momento que el perro esta en las últimas y sin embargo duele horrores leer esa frase.

El principal motivo es todo lo anterior. Ver a Neville ilusionándose, creando una rutina para atraer al perro, ver como su mundo empieza a girar en torno a ese esquelético animal, y ser consciente después de que no ha servido para nada es un mazazo. Robert se pasa horas abrazado al perro, acariciándolo, calmándolo con su voz para que confíe en él, para poder curarlo. Tener al fin un amigo en ese lugar oscuro y desolado y que sin embargo el destino te lo arrebate cuándo parecía que todo iba a mejorar.

La novela se estructura en eso. Demuestra una y otra vez que este mundo en el que Neville esta atrapado esta muy lejos de la esperanza. Es depresivo, aterrador y asfixiante. La propia rutina de Robert se te mete en la piel hasta fundirte con él y sentir su ira, sus ataques de risa desquiciada ante algo que no tiene gracia, sus arrebatos de pura furia cuándo algo no le sale bien.

Sientes auténtica compasión por el pobre hombre, alguien impaciente que se desquicia ante las dudas y las preguntas, que no soporta su mundo ni tampoco abandonarlo.

La lectura de esta novela te deja exhausto. No solo es la tensión que inunda sus páginas, el saber que cualquier descuido de Robert puede acabar con su muerte, es también el propio Neville y su comportamiento el que te asfixia. Matheson logra ponerte el corazón en la garganta con un simple reloj sin cuerda que marca las tres de la tarde. Usa de manera continua elementos muy simples que se te amontonan sobre la espalda hasta hundirte.

Es un efecto acumulativo, como Matheson construye tan bien su universo y la amenaza somos conscientes en todo momento del peligro y por tanto cuándo vemos que el reloj se ha parado sentimos el mismo pavor que siente Neville. Sabemos que no podemos sobrevivir una noche entera y en ese mismo instante tenemos la necesidad imperiosa de correr, de que Robert llegue a casa y se salve porque Matheson nos hace participes de ese temor, de esa urgencia y esa necesidad de sobrevivir.

Luego tenemos la reinvención del mito del vampiro. No le tembló el pulso, puso todos los detalles posibles: Cruces, espejos, ajo, etcétera. Les dio una explicación a todos y cada uno de manera brillante. Por eso funciona tan bien, coge algo atávico de nuestra sociedad y lo expuso a la luz del microscopio. No se burló de la superstición, la abrazó para darle un nuevo aire. Se siente como una evolución natural del mito del vampiro.

Y, sin embargo, no es el vampiro que vemos actualmente en el cine y la literatura. Los vampiros de Matheson son los padres del zombi moderno. La noche de los muertos vivientes se puede considerar una versión muy libre de Soy Leyenda. Reinventó a una criatura clásica y se sacó de la manga otra en el mismo proceso.

Pero lo más recordado es su final. Su maravilloso y memorable final. A lo largo de las páginas se ve venir esto. No es que yo lo sepa de antemano, es que sobrevuela cada párrafo. Es una pequeña espinita en la mente de Neville en todo momento. Se pasa tres años eliminando vampiros (El verbo esta elegido con sumo cuidado), uno tras otro, limpiando su barrio hasta no dejar ni una alimaña viva.Lo considera algo necesario para su supervivencia y una forma de aliviar a los vampiros al darles un final.

Siempre ronda la idea de que pueda estar haciendo algo mal. Se ensaña con algunos, hace pruebas inhumanas con otros, él se justifica, pero la narración es brutal y hace que nos sintamos mal. Neville lo necesita para sobrevivir, pero lo que hace no se nos edulcora en ningún momento. Sentimos lástima de esos seres comatosos que no pueden defenderse a la luz del día y que irremediablemente acabaran empalados por una de las estacas de Robert.

La novela no oculta ese hecho, y al llegar al final las piezas no solo encajan también entendemos porque Neville se queda y porque Ruth quería que se marchase. Ella vio a través del monstruo que era Neville para ellos y viceversa; solo que Neville también se vio en el proceso. Lo vemos cuándo los vampiros van a arrestarlo, como llora por la muerte de alguien a quien ha “odiado” durante tres años, como se horroriza al ver a los soldados matar con sadismo a los vampiros muertos. Se ve a sí mismo aunque no sé de cuenta hasta que Ruth se lo dice.

Es maravilloso como al final no hay odio en Neville, incluso le pide a Ruth que no sean crueles. Les pide que sean mejores de lo que ha sido él y se despide del mundo cerrando un ciclo de muerte y terror para que la nueva sociedad pueda pasar página, convirtiéndose en un mito, un terror instintivo, el nuevo hombre del saco.

Robert Neville se convierte en leyenda para que las heridas que ha causado puedan curarse. El último ancla de un mundo extinto se hunde en la memoria social gracias a la muerte de Neville.  Y yo no puedo más que aplaudir a Richard Matheson por haber dado al mundo esta obra. Dejo en el tintero numerosos detalles como lo interesante que es ver a un personaje que no tiene todas las respuestas y muchas veces las que tiene son incompletas o incorrectas o la propia relación que se crea entre Ruth y Robert.

Muchas cosas que tendréis que descubrir por vosotros mismos.