Imhotep era un poderoso sacerdote hace más de 3.000 años en Egipto. Su amor por una de las concubinas del Faraón le llevó a sufrir una de las peores maldiciones como condena.

A principios del siglo XX su historia será descubierta por la bibliotecaria y apasionada Evelyn Carnahan, ayudada por el aventurero Rick O’Connel y su propio hermano Jonathan, un timador de poca monta con más labia que buenas ideas.

Un experimento extraño que funcionó a base de una combinación de buenas decisiones y buenas ideas. Convirtiendo el terror de La Momia en una aventura de corte clásico llena de diversión y salpicada de momentos de horror que nos mantiene vivo el recuerdo de la obra original.

Es la heredera del espíritu de Indiana Jones adaptada a sus propios tiempos. Rick O’Connel es el verdadero hijo de las aventuras del buen doctor Jones. Incluso me atrevería a añadir que para La Momia se decidió dividir al arqueólogo más famoso del mundo en dos personajes. La parte más aventurera encarnada en O’Connel y la experta en antigüedades y civilizaciones perdidas en Evelyn.

Algo que me sorprende en cada visionada es lo bien que casan la parte más ligera con el terror. Ambos tonos son tratados con cuidado y pasión. Se nota que Stephen Sommers quería hacer esta película. Puede que en la memoria quede la acción, los tiroteos y las frases lapidarias de O’Connel, pero escenas como el primer ataque de Imhotep o el descubrimiento del libro de los muertos son secuencias cargadas de tensión y terror.

El propio villano desprende un aura de invulnerabilidad constante. Da igual que O’Connel le ataque constantemente y le tenga un nulo respeto no impide que Imhotep siga pareciendo una fuerza imparable con el poder de un Dios.

Pero si por algo perdura esta película es por sus maravillosos personajes, como ya he dicho más arriba, el dúo Rick-Evelyn son el Indiana Jones de los noventa. Evelyn tiene esa inocente forma de ver el mundo, apasionada por su trabajo y capaz de cruzar desiertos con tal de descubrir algo nuevo. Rick es un aventurero, antiguo soldado de la legión extranjera y suelta una frase memorable tras otra. Jonathan es un aprovechado con más suerte que otra cosa y más cara que espalda. Juntos logran crear un tándem memorable.

Junto a ellos tenemos a los americanos, ese grupo de “arqueólogos” con más ganas de disparar que de descubrir algo del pasado de Egipto. Son personajes sin demasiado trasfondo pero que contribuyen para bien en las escenas de acción. Además son el blanco de unos cuántos chistes contra americanos que me hacen gracia solo por las caras que pone Rick.

No es demasiado fiel con el antiguo Egipto, de entrada Imhotep era arquitecto y muy respetado (Podéis preguntar a Malvael para más información). Pero a cambio tiene esa escala monumental en todo lo que implica las localizaciones. Tiene mucho diseño por ordenador, pero esta hecho con el suficiente encanto como para que haya envejecido muy bien. Casi parece una pintura en algunas escenas. En especial las relacionadas con el Nilo, con las grandes pirámides al fondo.

El resto de efectos especiales también han envejecido estupendamente. El cambio del muñeco al modelo digital de Imhotep es de mis efectos favorito por lo bien hecho que esta. Seguido de cerca de la lucha de Rick con una docena de momias en una secuencia sin cortar. Esa escena es simplemente impresionante. Si veis el cómo se hizo… os quedaréis alucinados al ver como Brendan Fraser estaba solo en la habitación y hacía toda la coreografía a la perfección para después añadir a las momias.

Soy de esa clase de gente que alucina con los efectos y cómo se hacen cuando están bien hechos. Lo mismo me ocurre con la secuencia del avión contra Imhotep en modo tormenta de arena.

A más lo pienso más secuencias memorables, momentos impactantes y frases lapidarias me saltan al paso.

Sin duda es la aventura de su década. Tal vez un poco olvidada en estos tiempos, aunque viendo las reacciones a la nueva versión de La Momia no me extrañaría que reivindicarán la versión de Sommers.

Solo el tiempo lo dirá.  Para mi ya se ha ganado el puesto de aventura a la altura de Indiana Jones.