Tercera parte de la curiosa trilogía iniciada por Cloverfield (Monstruoso) hace ya bastantes años. Cada entrega ha tenido un ligero hilo común mientras afrontaba nuevos elementos convirtiéndose en una pieza única e independiente del resto, lo que permite que cualquiera se acerque a cualquier parte sin necesidad del material previo.

No esperaba esta película. En realidad, nadie la esperaba. Apareció de golpe con un trailer y unas horas después la película ya estaba disponible en Netflix. Curiosa maniobra de marketing, aunque tiene sentido dado que se anunció en plena Superbowl. De esta forma me adentre en Paradox, no tenía ningún interés ni a favor ni en contra; la primera parte me encantó pero no he vuelto a verla por miedo a horrorizarme su forma de rodarla (odio el found foutage), pero lo que vino después me resultaba bastante indiferente.

He entrado de la forma más objetiva posible en esta película y ha logrado enfadarme a unos niveles tales que eclipsó la rabieta de Blade Runner 2049 (Estáis leyendo esta entrada en lugar de la de Blade Runner precisamente por eso).  La película empieza bien, su premisa de un mundo al borde del colapso energético esta bien planteada y su experimento en órbita para cubrir nuestra necesidad de energía es un punto de partida interesante.

El problema llega en este momento, en cuanto llegan a la estación espacial. El experimento falla, una y otra vez, en un montaje muy interesante pero vacío. No nos explican en que consiste el experimento, no explican dónde falla, no les interesa todo lo presentado, solo es usado para crear el conflicto y luego se olvidan de ello. Podrían ser ratones en un molino y daría lo mismo. Esto es ciencia ficción, no espero cuarenta minutos de explicaciones pero agradecería un dialogo entre científicos, porque lo único que hay son pullas y discusiones, parecen niñatos.

Por poner un ejemplo, Event Horizon (Horizonte Final) tiene muchos diálogos explicando los procesos con los que el Event Horizon es capaz de trasladarse, hay mucha charla científica interesante (Interestellar robó sin rubor alguno la explicación de los agujeros negros sin ir más lejos), era tecnojerga que a poco que pensases le sacabas mil fallos, pero ayudaba a crear el universo en el que funcionaba la película.

Este ejemplo no es arbitrario, Cloverfield Paradox imita en muchos momentos la atmósfera tétrica creada en el Horizon. El problema es que es una simple imitación sin gracia, no sabe manejar bien los elementos y acaba creando un pastiche sin sentido. Lanza cosas una tras otra con la simple intención de ser guay o impactar al espectador, y en ningún momento se preocupa por guardar una coherencia o seguir una línea narrativa lógica.

Hay cierta escena con una mano que visualmente mola, pero no tiene ninguna clase de sentido y rompe con todo. Se da una información que nunca se explica de dónde proviene. Los personajes son meras marionetas estúpidas que deben actuar según sus roles, no tienen personalidad ninguna son estereotipos rancios puestos en un magnifico ajedrez para jugar a las damas.

Se supone que son científicos, que buscan atajar un problema que podría acabar con la humanidad y han sido seleccionados bajo una rigurosa y larga prueba. Ninguno actúa con algo de lógica. Uno de ellos es experto en física, acaban de liarla a base de bien y su idea es volver a hacerlo que seguro que lo soluciona todo. La propia estación espacial actúa como un ente vivo unas veces y otras no, sin continuidad ninguna.

Las mejores partes de la película son las que encajan con la primera parte, y no llegaran a quince minutos de metraje y no tiene ningún propósito para la trama salvo ir adelantando el final.

No es un desastre de película. Es entretenida en la mayor parte de la cinta y tiene a Elizabeth Debicki, me he enamorado de los ojos de esa mujer. A nivel técnico no tiene nada que envidiar a sus “hermanas mayores” del cine. Netflix demuestra que puede hacer películas con un apartado técnico de gran calibre sin despeinarse, y aun hay gente que niega que esto sea cine. Aunque veo algo problemático y es que los guiones son bastante débiles.  Bright, Maquina de Guerra, Cloverfield Paradox, todas son grandes película, con grandes estrellas y siempre fallan en un guión pobre y sin fuelle que hace aguas al primer soplido.

¿Tanto costaba hacer una película tipo Godzilla sin tantas zarandajas tratando de imitar malamente a dieciséis películas distintas a la vez? Los japoneses llevan sesenta años haciéndolo sin problema, los resultados son tronchantes la mayoría de las veces pero no se toman en serio cuando lo hacen. Una lastima, esperemos que con la cuarta mejoren ese aspecto porque es el único punto malo de la película.