El tiempo esta poniendo en su lugar a esta película. Al menos en lo concerniente a mi criterio personal. La primera vez que la vi me pareció un tostón, es natural, esto a un niño de doce años no se lo puedes poner sin que te quiera arrancar las amígdalas, y eso que yo era especialito.

El tema es que cada vez que veo esta película la encuentro mejor, como si de un buen vino se tratase. La fotografía y dirección son funcionales y carentes de cualquier atisbo de personalidad, pero la historia tiene la suficiente fuerza como para sostenerse por sí misma. Además de contar con un elenco de actores que, no siendo primeras espadas, refuerzan con sus actuaciones. De Morgan Freeman no se puede decir mucho, pues todo el mundo sabe a estas alturas que tenerle a él es sinónimo de buen hacer, y del resto de actores no se puede decir menos.

Además sirve para comprobar lo mucho que ha mejorado Ben Affleck como actor. Aquí esta en una reunión sobre el peligro potencial de un nuevo presidente y no se le borra la sonrisa del rostro como si todo lo que ocurriera a su alrededor no fuera con él. No os lo creeréis pero no pare de pensar en lo impresionante que estaba como Bruce Wayne en Batman v Superman y como aquí patina en según que escenas. No porque lo haga mal, es que no concuerda su forma de comportarse con el lugar y situación en la que esta.

La película, para quien no lo sepa (Y ya cojo la costumbre de unas sinopsis, que casi nunca hago) nos lleva a la política de alto nivel y lo “fácil” que sería propiciar una guerra nuclear entre dos naciones.

La historia puede parecer simple, pero es efectiva, esta bien contada y es muy entretenida. Ver como la política no es ajedrez, es poker con los ojos cerrados. Juegan con las cartas del contrario sin saber que cartas tiene. Me fascina la facilidad con la que se asumen las cosas, como se complica todo en base a decisiones tomadas sin pensar. Ver como un único movimiento crea una escalada bélica entre ambas facciones solo para no ser masacrados por el contrario en un juego de tenis que ninguno ha iniciado.

Esto es solo el momento principal, cuándo estalla la bomba nuclear y el presidente de Estados Unidos en lugar de esperar a la información de los servicios de inteligencia decide comenzar una ofensiva.

Pero al principio nos van dando pinceladas, como el presidente ruso debe mentir para encubrir una debilidad política que podría sumir a su país en una guerra civil. Son pequeños detalles que nos van explicando lo compleja que es la política al no poder enseñar nunca tus cartas por miedo al contrario y a los tuyos propios.

Tampoco puedo obviar que creo que se trata de la primera película que recuerdo en la que se detona una bomba nuclear como parte de un ataque terrorista. Luego nos hartamos en la serie 24 que parecía que las regalaban con la Casera, pero no recuerdo ninguna cinta anterior o posterior que lo mostrase y menos de una forma tan cruda. Un plano normal, estallan las ventanas y ves el hongo. No se recrean, no embellecen la explosión (Terminator Genesis por ejemplo tiene explosiones nucleares preciosas, echad un vistazo al prologo, no da miedo, te quedas embobado con el efecto), te muestran lo destructiva que es, lo imparable y luego sus consecuencias. No llega al nivel de James Cameron en Terminator 2, que era aterrador, pero se le acerca mucho y se beneficia de mostrar el desastre posterior.

Es una pequeña maravilla que para cualquier amante del género le servirá para pasar el rato. Además, siempre agradeceré que pusieran a los rusos como los buenos. ¿Cuántas veces ha pasado eso?

Concluyendo tengo que comentar que el villano me parece soberbio. Aparece cuándo debe y te da las motivaciones con una flema y convicción que hacen que entiendas porque lo hace y como su retorcida mente ha llegado a ese plan. Encima tiene sentido, eliminar de un plumazo a tus mayores enemigos y luego alzarte tú sin ensuciarte las manos. El plan es perfecto. Además, los nazis nunca pasarán de moda, son los villanos por antonomasia.