Steven Seagal, en el papel de Steven Seagal cocinero, navy seal, boina verde, y todo lo que el guión necesite que sea, se encontrará en un barco controlado por un maniático Tommy Lee Jones y un Gary Busey que esta en su modo normal de ser. Una cinta de acción descerebrada y divertida que no parece tomarse en serio.

Alerta Máxima es una película que lleva acompañándome casi toda mi vida. Le guardó un cariño especial porque recuerdo como de niño saltaba de alegría cuándo ponían el VHS en el vídeo: “¡La del barco!¡La del barco!”

El tiempo le ha ido dando palos continuos, desvelando los fallos que un niño no veía o ignoraba porque le daba igual. Pero esos fallos no me quitan ese cariño y al verla sonríes al ver los trucos y trampas que habías obviado.

Tenemos un protagonista que es de todo, solo le falta ser Moises, separar las aguas y hacer que lluevan sapos. Experto en lucha cuerpo a cuerpo, con armas, cuchillos, te dispara un cañón de un acorazado, te hace un tanque con un clip, lo que haga falta.

Steven Seagal hará lo que le venga en gana, como si quiere andar sobre las aguas ¿Por qué? Porque es Steven Seagal. En eso se basa esta película, es 100% lucimiento de Seagal. Incluso cuelan trampas muy pobres como presentar a un personaje artillero solo para que no te choque demasiado que usen el cañón del acorazado. Luego esto da absolutamente igual porque es Steven Seagal el que apunta, da las ordenes y dispara, no vaya a perder protagonismo.

La película destila un machismo infantil de manual, el único personaje femenino es una modelo erótica, y su primer encuentro con Seagal es en tetas porque había que meter un desnudo. Es lo peor de la película, porque el resto se lo puedes perdonar al ser una película de quien es, pero esto si que pesa mucho.

El resto de la película es acción bastante camp, absurda en algunos momentos y divertida en otros. Ni siquiera se siente que se lo tomen muy en serio. Solo tenemos que fijarnos en el villano, Tommy Lee Jones hace un loco muy similar a su Dos Caras, pero aun más pasado de vueltas.

Lo mejor sin duda, a parte del propio Tommy Lee Jones, es el escenario. Se nota que les dejaron pulular por el acorazado real y eso ayuda mucho a meterse en la acción. Además de las risas aseguradas de ver a Steven Seagal “actuando”. Creo que llega un momento en el que ni siquiera lo intenta.

Es una película de serie B vitaminada por su escenario e impulsada por la popularidad de un actor que poco tiempo después se convirtió en lo que es hoy día, un Nicolas Cage metido en cuántos más proyectos mejor.

Aun no tengo claro de dónde salió Steven Seagal, otros de su quinta que inundaban la pantalla con su presencia y carisma (Porque como actores iban limitados) como Van Damme o Arnold, si que imponían y tenían esa gracia natural; pero Seagal es un tronco hasta haciendo chistes y tiene unos movimientos dignos de una gallina epiléptica cuándo se trata de los combates con cuchillos.

Supongo que es uno de esos misterios del universo, como el graznido de los patos que no hace eco o una tarta de chocolate de 0 calorías.

La recomiendo como lo hago con cintas como Serpientes en el avión, sabes a lo que vas, son risas aseguradas siempre que vayas mentalizado del tipo de cine en el que te adentras.