Por qué me tragare yo semejantes bodrios pensando que sacaré algo bueno de ello. Seguro que es un tumor o algo.

Aun con todo le he sacado sus cosas buenas a este esperpento de película, pero antes las sinopsis.

La historia de Víctor Frankenstein es real (Y doy por hecho que la de su sobrino también y en este mundo hay un monstruo bailarín) y su monstruo es buscado por los demonios para obtener una ventaja en su guerra santa contra las Gárgolas. Pero resulta que el monstruo no esta por la labor y mata a un demonio llamando la atención de las gárgolas, que le llevan a su base secreta, le dan el nombre de Adam y le dejan ir (Aunque Jai Courtney opine que hay que matarlo, por una vez estoy de parte del panoli este). Pasan doscientos años como quien no quiere la cosa y los demonios están a un paso de conseguir resucitar a los muertos, Adam esta cazándolos para que le dejen en paz y las gárgolas están en medio como los miércoles, estorbando más que otra cosa.

Al final Adam consigue una chica científica, mata al príncipe de los demonios cinco segundos antes de conquistar el mundo gracias a un Deus ex Machina literal y nos dejan un final a lo Blade en que Adam seguirá cazando demonios y ayudando a las gárgolas.

Pero como esta película se dio tal hostia que aun está recogiendo los dientes no tiene secuela.

Cosas buenas de esta película: la mitología que se monta es bastante maja. No sé si considerarlo un punto para la película porque me parece que esta basado en una novela gráfica, pero se lo daremos. Tiene tan pocas cosas buenas que no vamos a ir racaneando. En lugar de usar lo típico de vampiros y hombres lobos se van directamente a los demonios como los malos (Mejoraría muchísimo si fueran Nazis) y en lugar de ángeles, los buenos son gárgolas creadas por un Arcángel. Lo que queda muy bien porque son las guardianas de las iglesias.

Aunque el mito real de las gárgolas me gusta más, le pegaron un tajo en el cuello a un dragón que iba dando la vara por doquier y colgaron su cabeza del campanario para dar una lección.

También me gusta la forma en la que mueren los demonios, haciendo un boquete en el suelo hasta el infierno, y las gárgolas brillan en un haz de luz al cielo.

Son pequeños detalles que me llaman la atención.

Los efectos digitales no son muy allá, y las gárgolas no tienen esa textura de piedra que podrían haber conseguido fácilmente, parece el típico muñeco al que le faltan un par de capas de procesamiento para terminar de hacerse bien. Y son indistinguibles unas de otras. Las tienes que identificar en función del arma que usan, porque de lo contrario verás veinte bichos idénticos en pantalla.

Tampoco es que sus versiones en carne y hueso sean muy allá. La única que tiene tiempo y ganas de hacer algo con su papel es Miranda Otto (Lejos queda su poderío asesinando al Rey Brujo de Angmar). Jai Courtney hace de Jai Courtney, dan ganas de pegarlo, siempre está de morros y no es capaz ni de ser el cliché de traidor. Hasta se muere porque el muy mongol se cae sobre su propia hacha. Y ya, la película trata de involucrarnos con otros dos, nos dan a entender que son amigos de Adam y que están enamorados pero su relación esta prohibida, pero básicamente salen dos minutos y lo que he contado lo dicen en uno de dialogo. Si, esta gente entiende el concepto mostrar, no contar.

Ya que estamos con cosas metidas de manera apresurada y sin pensar. El interés romántico. ¿Tenemos de eso? Si, tenemos una científica que es rubia y… es rubia. También es un poco corta, ve un tío que lleva vivo doscientos años y aun tiene los santos linfocitos de decir que Adam se inventa la guerra de demonios y gárgolas. Tiene la misma personalidad que mi zapatilla de deporte, la actriz es simpática y agradable pero no la desarrollan, bueno si lo hacen pero a base de acelerones.

Primero no se cree nada. Luego recrimina a Adam que no luche y sea un cobarde. Luego la secuestran. La obligan a trabajar (no la obligan mucho, creo que vio que en el guión tenía que hacerlo y cede). Y de pronto está saliendo o no con Adam. No queda nada claro ese punto, pero por el dialogo final parece que Adam ha decidido que es su pareja y punto. Todo muy sano.

¿Por qué no puedo tener una pausa de evoluciones a base de “lo dice el guión” ?

Y ya que estoy ¿Por qué me meten con calzador un deus ex machina del tamaño de Acapulco para terminar la película? Además yendo contra lo que llevan martilleando toda la película. Adam no tiene alma, al ser una creación humana y no divina no posee un alma. Eso le permite asesinar gárgolas si lo quisiera y ser poseído por un demonio. Pero llega el final, lo están poseyendo y… Pues no. Pues resulta que si que tiene alma ahora. Ha debido bajar Dios y darle una porque es la única explicación. Ha bajado de su nube, ha entrado en modo SuperSaiyan y le ha dado un alma.

Odio cuándo una película tira de estos tópicos y ni siquiera trata de explicarlos, te los tragas porque es lo que toca. Es peor que la serie B.

Al menos a nivel estético es precioso en algunos aspectos, sobre todo a nivel arquitectónico. Las coreografías son entretenidas y tiene mucha comedia involuntaria con los demonios. Lo siento mucho pero cuándo tratan de intimidarme con esas pintas que me llevan a mi me entra la risa. Yo soy Adam y me viene el demonio con esos cuernos y me estoy riendo tres semanas en su cara. Los mato a base de hundirles la moral.

Y es cuestión de talento con el maquillaje porque es un diseño bastante similar al usado en Warcraft y allí imponía presencia. Aquí simple y llanamente me rió en sus caras de látex barato.

Conclusión: Vedla borrachos, con amigos o ambas cosas a la vez.