En el año 2022, los videojuegos han alcanzado el nivel definitivo mediante el NeverGear, un casco que permite a los jugadores sumergirse en un entorno virtual completo.

Entre los 10.000 afortunados que se conectan el primer día a Sword Art Online, el primer VRMMORPG, se encuentra Kirito. Pero apenas han podido comenzar a disfrutar del mundo de SAO cuando todos ellos reciben una escalofriante noticia del creador del juego. La única forma de escapar de ese mundo es pasándose el juego y, lo que es peor, cualquier game over dentro de él significa la muerte en el mundo real.

Catorce capítulos tiene esta primera parte. Catorce de los cuales he estado como una magdalena trece y medio por diversas razones. Al menos no me hace llorar solo porque se dedica a putearme. Es una serie que tiene todas las papeletas para ser de mis favoritas viendo como ha concluido la primera parte.

El autor de esta serie se ha inventado un mundo que puedo tocar, que me creo totalmente. No solo la premisa puede ocurrir en cualquier momento a poco que la tecnología avance, el propio mundo virtual con sus reglas de MMO parece real. Es como vivir en Azeroth.

La propia premisa es atractiva a tantos niveles que se me escapan. ¿Quieres un mundo medieval? Lo tienes. ¿Quieres videojuegos? También lo tienes ¿Tecnología? ¿Dark Souls? ¿La propia historia de la humanidad resumida? Lo tiene todo y lo maneja como un malabarista experto.

Estamos en un mundo del que no se puede escapar, es como si jugando al WoW de pronto te dijeran que no puedes salir nunca y si mueres en el juego, en el mundo real también.  Y eso solo es el primer episodio. Ya con el primer episodio me tenían enganchado, y no solo porque el villano tiene la voz de House.

Es interesante ver como la gente afronta este secuestro bajo amenaza de muerte. Te obligan a vivir en un mundo en el que cualquier cosa puede matarte y debes pasar por cien niveles para lograr salvar a todos y salir del juego. ¿Cómo reaccionarías? Da igual vuestra respuesta, la serie la muestra y la comprendes.

Hay gente que se rompe, que no puede soportar la idea de estar atrapado de manera indefinida en un mundo sin saber si un día u otro acabaras muerto. Es como el mundo real, pero en la realidad sublimamos esa amenaza de muerte continua, no le damos importancia, pero aquí todos son conscientes de la fragilidad de sus vidas y del precio que conlleva perder todos los puntos de salud.

Otros se verán absorbidos e irán perdiendo poco a poco su conexión con el otro mundo. Comenzarán a hacer sus vidas en SAO, dejarán de preocuparse por pasarse el juego y comenzaran a vivir en él. Algunos lo harán por pura necesidad, de no poder estar en primera linea luchando y se dedican a otras tareas como herrería, mercadear o pescar. Otros ya han olvidado su otra vida y viven de manera plena esta, sin otras preocupaciones. Yo estoy convencido de que acabaría siendo uno de estos, que ya les da igual el otro mundo.

Pero no todo iba a ser gente luchando por sobrevivir y otros que deciden vivir, son humanos y por tanto van a ser capaces de lo mejor y de lo peor. También hay asesinos, bandidos, dictadores. Todo lo malo de la realidad no tarda en aparecer en SAO. Tenemos el ejercito, un grupo que nace con un noble ideal: repartir los recursos entre todos, ayudar a los que no pueden valerse por sí mismos y ir como una unidad organizada pasándose el juego, y no tarda en pervertirse hasta una orden dictatorial que acapara los puntos de experiencia, las mazmorras y los objetos. Otro grupo se dedica a robar y asesinar a otros jugadores, sabiendo que eso es un asesinato de verdad, que si el personaje muere el jugador también.

Luego están los que no lo soportan y se suicidan. A la mayoría no los llegaremos a conocer y aun así entendemos porque toman esas decisiones y nos duele en algunos casos y sentimos rabia con otros.

Para mi, si una serie genera esa amplitud de emociones y lo logra justo como se lo propone es que es buena. Puede estar mejor o peor escrita, mejor o peor animada, pero si no logra que sientas emociones ha fallado como serie.

Encima tiene ese sin fin de detalles que hace las delicias de los jugadores de MMO, con mazmorras, premios, gremios, sets de movimiento. Los enemigos del juego recuerdan a un sin fin de otros juegos. En especial veo mucho de Dark Souls en SAO a nivel de enemigos, con diseños propios pero con la esencia de otros. En un episodio sale un primo de Nito, no digo más.

El paso del tiempo también esta muy presente a lo largo de los episodios. Sin duda para poder contar todo lo que quiere en solo catorce episodios. Esto tiene un lado contraproducente, o estas muy atento y tienes en cuenta siempre el paso del tiempo, o algunas cosas te resultaran precipitadas.

El caso por ejemplo del gremio de Gato Negro al que se une Kirito para ayudarlos, ocupa solo un episodio pero la implicación que tiene para Kirito y la importancia y el peso que se le da es mayor de lo que puede soportar un simple capítulo. Necesitaría al menos dos, uno de presentación y otro de conclusión.

Voy a extenderme en este capítulo en especial y de paso presento a Kirito, nuestro protagonista. Es un jugador de SAO desde la fase beta y una persona solitaria por naturaleza que no tarda en asimilar su situación y la de SAO y actuar en consecuencia convirtiéndose en uno de los mejores jugadores de SAO. Es un lobo solitario no porque no le guste la gente, al contrario, se preocupa tanto por ellos que es incapaz de tener a gente a su alrededor por temor a perderlos, incluso su motivación principal para pasarse el juego más que simple supervivencia es por salvar a los demás jugadores. Es un personaje altruista y bondadoso envuelto en esa fina capa de frialdad para poder sobrevivir en un juego tan duro.

Esto se ve en como trata a otros personajes y como sobrelleva algunas de sus decisiones. En el primer episodio, antes de que se descubra el plan de Akihiko Kayaba, el creador del juego, vemos a Kirito ayudar a Klein en sus primeros pasos, se hacen amigos. Pero lo abandona con sus amigos para poder avanzar más rápido y llegar antes al final. Esto va a ser una carga de culpa en Kirito a lo largo de los episodios, siempre recuerda como abandono a Klein a su suerte y aunque Klein no le guarda rencor alguno y lo considera un buen amigo, Kirito sigue con ese lastre.

En el segundo episodio se une a un grupo para acabar con el primer jefe, allí conoce a Asuna y Ágil, y ayuda a destruir al jefe, pero el grupo comienza a descomponerse por el odio hacia los jugadores beta (Como si ellos supieran más del juego y no lo dijeran) y Kirito se tira al hombro ese odio desviándolo del resto para que puedan sobrevivir. Kirito se sacrifica colocándose una diana en la frente solo para que entre ellos no se lleven mal. Abandona a todos allí para mantener la fachada, incluida a Asuna aunque ve que es una gran jugadora.

Ya vamos viendo que Kirito aparenta ir por libre siendo un tramposo a ojos de los demás por puro altruismo. Uno sincero, no recrimina a nadie la carga que se ha echado al hombro, se la guarda para sí y lo hace con gusto para evitar sufrimiento a los demás. Episodio dos y ya tenemos claro como es, pero no hemos terminado.

Entonces llega el tercer episodio para romper a Kirito del todo. Se encuentra un gremio en apuros y lo salva, y cuándo le ofrecen pertenecer a él (Aunque se lleva treinta niveles con ellos) termina aceptando para ayudarles a avanzar y mantenerlos a salvo. Se hace amigo suyo, incluso van a comprar una casa entre todos después de unas semanas de ahorro y se promete cuidar y mantener a salvo a Sachi (una chica del gremio que lleva muy mal la vida en SAO, con miedo constante). Le vemos feliz con ellos aun cuándo sigue culpándose de abandonar a Klein y llega el mazazo. El líder va a comprar la casa y todos deciden ir a una mazmorra a por algo de dinero para muebles, y caen en una trampa que termina con todo el gremio asesinado y Kirito cargando con la culpa, reviviendo una y otra vez como murieron por su culpa por no haber sido más rápido, por no haberles advertido antes, por no haber salvado a Sachi (Hasta piensa que Sachi le maldice en sus últimos momentos, cuándo es justo lo contrario y lo descubrimos en una escena que te tumba) y ha visto como el líder se suicida al enterarse de que ha perdido a todos sus amigos.

Tres episodios para definir al personaje. Va a cargar con ello el resto de la serie, pero es una lucha interna, aunque le atormenta la destrucción de los Gatos Negros, sigue ayudando, sigue lanzándose a defender a la gente y se enfrenta con quien haga falta para mantener a todos a salvo.

Es imposible no empatizar con él, porque le vemos recibir una y otra vez y sigue con esa sonrisa y con esas ansias de ayudar. Es un personaje agradable, que primero le vemos sobrevivir y luego le vemos vivir. Tiene un arco de evolución sutil y maravilloso.

Podréis pensar que es demasiado bueno, que actúa siempre desinteresadamente, e incluso cuándo tiene intereses ocultos trata de ayudar lo máximo posible. Pero vemos que otros jugadores actúan igual, Ágil es un mercader que lo poco que gana lo reparte entre los más necesitados. Asuna se arriesga por los necesitados, y el grupo de Klein se lanza con Kirito en un asalto suicida para salvar a unos completos desconocidos.

Este mundo te muestra lo peor, pero no obvia que la gente puede ser buena. Kirito puede parecer demasiado perfecto, pero simplemente es una persona con un corazón generoso. Incluso su lucha contra Heathcliff que en otra serie sería un Deus Ex Machina como una catedral, aquí tiene hasta sentido con lo que nos han contado en capítulos anteriores.

Me refiero a que sea capaz de aguantar conectado unos segundos después de morir para acabar con Heathcliff y ganar el juego. En los capítulos anteriores hemos conocido a Yui, que es el programa de salud mental de jugadores, la encargada de cuidar de ellos y nos dice que no ha podido hacer su trabajo. Ya nos dicen a la cara que el sistema falla, que esta funcionando de manera autónoma y decide por si mismo con algunas decisiones extrañas (Como dejar a Yui fuera del sistema), así que te dejan esa ventana para que Kirito pueda mantenerse vivo lo suficiente como para terminar con SAO.

Hablando de Heathcliff habría que comentar el villano tan extraño que es. Llegas a entender en parte que quería conseguir, es un personaje justo con el resto. Es un extraño personaje. En un principio me monte la teoría de que estaba obsesionado con ser dios, por eso creó SAO, un mundo creado por él, él dicta las reglas y suelta a los jugadores a su suerte. Pero luego ves que su obsesión era más terrenal, que lo que quería era vivir en un mundo imaginario que le atrapó hasta no ser capaz de nada más que pensar en él. Muy interesante para lo poco que sale, aunque lo han ocultado muy mal. Ya no sólo el doblador le delata, son sus actos. En cuánto aparece en pantalla ya sabes que es el diseñador, que se hace pasar por un jugador más. Me gustaría saber más de él, y me extrañaría mucho que no siguiera en la segunda mitad de la temporada, al fin y al cabo no creo que se haya suicidado con su mundo.

Un mundo maravilloso. Diseñado de una forma que es belleza pura, cargado de detalles y personalidad en cada mundo. Todo es reconocible de otros sitios, pero no quedan mal, no se pegan. Vemos un campo de flores, con la luz del sol acariciándote y las nubes avanzando perezosamente, y después un bosque muerto y cubierto de niebla y no se enfrentan como dos piezas que no encajan unas con otras.

Las ciudades y pueblos van cambiando entre niveles, manteniendo una estética medieval, pero algunos niveles son más elegantes, otros más modernos. El piso dónde vive Asuna parece sacado de principios de siglo, y el de Kirito parece del siglo XVIII, mientras que su casa en el bosque es rustica y actual. Todo tiene el mismo tono aunque se diversifique tocando todos los palos que le son posibles.

Y la animación… ¿Qué puedo decir de ella? Cargada de momentos épicos, de adrenalina pura y dura, combates rápidos y estresantes, o la calma más absoluta con Kirito alzando la mano hacía la copa de un árbol mientras los rayos del Sol nos crean un espectáculo de luces cálido y acogedor.  Hasta los insertos digitales me han gustado dentro de ciertos límites, porque el dragón blanco es feo con ganas, pero el segador es inmenso, tanto en diseño como en animación.

¿Qué tal si voy terminando y os dejo marchar hablando de lo que me ha enamorado de la serie de verdad? La relación de Kirito y Asuna. ¡Al fin! Han tardado pero por fin me han dado una relación que avanza, evoluciona y no entra en ciclos desesperantes. Kirito y Asuna se conocen, se ve que son muy buenos juntos, pero Kirito se va por libre por su forma de ser. Cuándo se vuelven a encontrar vemos que Asuna se ha “radicalizado”, la conocimos como una chica que quería seguir hacia delante para no olvidar quien era, y ahora avanza con un gremio por los pisos como una apisonadora, jefe tras jefe, con tácticas de combate poco éticas como lanzar a los monstruos contra los NPC para ganar tiempo (Vale que no son reales, pero estoy con Kirito, me parece cruel). Kirito ha aprendido a vivir en ese mundo, a seguir hacia delante pero también a pararse un segundo a tumbarse bajo un árbol con la calidez del ambiente acariciándole.

Tienes esas dos formas de afrontar SAO, con un objetivo idéntico pero tan distintas y entiendes porque discuten tanto, hasta que Asuna ve a Kirito tumbado en una colina y le acompaña tras un dialogo. Ese es el pistoletazo de salida para su relación. Cada vez están más juntos, se llevan mejor y se entienden.

No olvidemos que aunque nosotros no lo veamos pasan meses juntos, luchando, conociéndose más en ese mundo. Hasta que entienden que ya no solo luchan por ellos mismos o por los demás, también por el otro. Se enamoran de una forma muy natural, confiando mutuamente, apoyándose siempre que pueden.

Llegado el momento se declaran y se casan en el juego, tienen hasta una pequeña luna de miel. Los vemos como pareja, disfrutando de unos días de tranquilidad. Sientes amor en esa pareja, algo que traspasa el juego, se han enamorado y no de sus avatares.

Esto ya me había ganado, una pareja que evoluciona sin dar pasos hacía atrás, que no tiene mentiras ni secretos para alargar su trama. Pero es que encima no humillan a uno para elevar a otro. No hacen que Asuna se convierta en una piedra, ni convierten a Kirito en Dios. Kirito no sobreprotege a Asuna, ni al contrario.  Asuna sigue siendo la espadachina más hábil y poderosa que conoce Kirito, y viceversa.

Vemos escenas en la que se enfrentan a un grupo y Kirito no hace nada, se queda sonriendo porque sabe que Asuna puede perfectamente con ellos y claro que puede, les da una paliza.

Incluso su dialogo antes del último ataque, cuándo Kirito le pide que no les acompañe, no es porque no confíe en ella, o no crea que es fuerte, es porque sabe que lo más probable es que mueran. Quiere que sobreviva para que lo derrote más adelante porque no esta seguro de ganar, ni aun contando con ella. Es pura desesperación, no ademán proteccionista. Pero no pueden separarse, si uno cae, caerán los dos, ambos lo saben.

Y cuándo llega el combate no vemos las tonterías de: Cúbrete o aléjate. No. Asuna está en primera línea, atenta a todas las brechas que Kirito le proporciona para golpear al jefe. Son uña y carne tanto dentro como fuera del combate.

Es una de las mejores parejas de ficción que he tenido el placer de disfrutar. Mutuo respeto, ninguno está por encima del otro, ni se eleva a uno  sobre él otro de manera artificial. No convierten a Asuna en un monigote al ser el “interés amoroso”. Las comillas van con toda la intención, Asuna no es el interés amoroso, es la protagonista de Sword Art Online junto a Kirito.

Ellos son la serie. Por eso el momento del despertar tiene tanta fuerza. Vemos que la oportunidad que no creían que fueran a tener se les ha concedido. Vemos los estragos de estar más de dos años en coma, Kirito esta en los huesos, con vías en el brazo y el cuerpo demacrado, y aun así se levanta apoyándose en el gotero y se va por el pasillo a buscarla.

Yo ahí lloré. Lloré en la mayoría de la serie, pero aquí es un final tan precioso y a la vez un comienzo tan esperanzador que te da en el corazón con todas sus fuerzas. Hemos visto morir a personajes muy simpáticos (Me encanta que la serie trate la muerte con dureza pero sin recrearse en el propio acto, estallido en energía y punto), hemos visto sonreír a nuestros héroes, llorar y les hemos acompañado en ese viaje. Y solo hemos parado a descansar un segundo.

¿Qué nos depara ahora el mundo en que ha despertado Kirito y Asuna?