Algún tiempo después de la obtención de Excalibur, Asuna se entera de la existencia del jugador invicto conocido como Zekken al que ni siquiera el mismísimo Kirito ha conseguido derrotar. Ella tampoco lo consigue, pero se acerca lo bastante como para que Zekken le proponga unirse a su gremio, los Caballeros Durmientes, arrastrándola con ella a una de las aventuras más emocionantes jamás vividas en el mundo virtual.

Esto si que es un arco en condiciones y un final para la temporada digno y desgarrador. Me pase el último capítulo entero, veinte minutos sin parar, llorando. Lo que la habéis visto entendéis perfectamente porque me paso eso con el capítulo final. Es un latigazo tras otro al corazón hasta convertirlo en un amasijo sanguinolento. Es de esa tristeza que no estás del todo triste, que aun tienes una sonrisa porque lo que estás viendo es desgarrador pero al mismo tiempo no puedes sino sonreír, como si así lo hicieras más soportable para ellos. Ellos, personajes de dibujos, pintados en un folio o una tableta gráfica. No existen, y aun así quieres protegerlos y no quieres que sufran.

Pero me estoy adelantando y quiero celebrar algo: ¡Al fin tenemos un arco para Asuna! ¡Por fin se le da el protagonismo que se le estaba negando desde hace 25 capítulos!

Encima un arco de superación y de descubrimiento personal. Vemos como Asuna vuelve a recuperar la fuerza que dejo en SAO en favor de ser un personaje más defensivo, no solo en el juego, también en el mundo real al no ser capaz de hacerse valer ante su madre. Siempre hemos visto a Asuna como una luchadora nata, la mejor espadachina del juego junto a Kirito y Heathcliff, pero mientras que Kirito ha ido asumiendo esa vida y la ha extrapolado a la realidad, Asuna ha sufrido algo similar a Sinon, como si lo que hubiera vivido en SAO no afectase realmente a su yo real. En Sinon tiene sentido porque es un juego, pero Asuna vivió realmente en SAO, pero se ha desvinculado de ello y hasta que no conoce a Zekken no lo revive y acepta quien es realmente y más importante: Que quiere de la vida.

Asuna quiere ayudar  a los demás, quiere ser feliz haciendo feliz a otros, quiere estar con Kirito y seguir yendo al mismo instituto. Todos estos deseos los tiene interiorizados, pero no es capaz de hacerlos entender a su madre hasta que no se encuentra a sí misma.

¿Cómo lo consigue?

Empecemos por el principio, y es que en una cita de Kirito y Asuna en el bar real de Ágil, este les rebela que por Navidad se va a implementar en ALO los pisos 21 a 30 de Aincrad. Al fin podrán volver a comprar su casa en el bosque del piso 22, y lo consiguen. Vencen al jefe del piso 21 y acceden al 22 dónde vuelven a reencontrarse con aquel hogar que tanta felicidad del otorgó a los tres (Yui incluida).

Allí se enteraran de que Zekken, un guerrero increíblemente fuerte, está enfrentándose en duelo a todo el que quiera. Quien le derrote obtendrá una habilidad de espada, pero nadie le ha vencido. Ni siquiera Kirito. Eso pica a Asuna que recuerda sus días de gloria en SAO y pierde, pero también gana. Ha sido la que mejor ha luchado contra Zekken y esta la selecciona para el “premio”. Se la lleva y va junto a su grupo para pedirle un favor.

Zekken, más conocida como Yuuki y su grupo han buscado al jugador más poderoso de ALO porque tienen un objetivo. Llevan años juntos pero en los próximos meses no van a poder seguir jugando y quieren dejar su huella: Vencer a un jefe ellos solos y aparecer en el mural de héroes del castillo del primer nivel.

A estas alturas tanto un servidor como Kirito sabían quien era en realidad Yuuki, lo intentan guardar muy bien pero se ve venir y no por ello es menos doloroso.

Hablando de Kirito, como pasase con el resto de personajes en otros arcos, aquí Kirito pasa a segundo plano. La protagonista absoluta es Asuna. Me parece un trato justo, aunque sigo echando en falta más interacción entre ellos.

Por supuesto, Asuna crea la estrategia perfecta para vencer al jefe y consiguen derrotarle un grupo de siete personas, ella misma, Yuuki y sus otros cinco amigos. Todo esto en una lucha espectacular que ha venido antecedida de otra divertida y con su momento épico para Kirito, enfrentándose a un gremio entero para que ellos puedan entrar en la sala y enfrentarse solos al jefe.

Ese momento de felicidad absoluta que viven desde que se enfrentan al jefe, la celebración (Viendo como Kirito les deja la cena echa en la casa pero se va, es un momento para ellos solos y él lo sabe y por eso me gusta tanto) en la casa de Asuna en el piso 22, y luego en el primer piso contemplando el muro con sus nombres escritos es maravilloso y una espada de Damocles. Sabemos que algo se va a torcer mucho. Y se tuerce. Asuna les pide unirse a su grupo el tiempo que sigan juntos, que se ha encariñado de todos y entonces Yuuki desaparece, se desconecta de ALO y el resto dejan de lado a Asuna.

Es un mazazo horrible para Asuna que trata por todos los medios de entender que ha sucedido, y hablar con ellos para comprenderlo, pero no tiene forma alguna de contactar con Yuuki y el resto ya la han dicho que por su bien es mejor que se separen.

Por suerte Kirito si que sabe dónde puede estar Yuuki, os parecerá que se lo sacan de la manga pero Kirito lleva un año estudiando todo lo relacionado con el VR y conserva la experiencia de SAO, no le costó mucho averiguar quien era Yuuki en su combate contra ella. La propia Yuuki lo confirma cuándo dice que a veces la mejor forma de hablar con alguien es combatiendo.

Kirito descubre (O sospecha mejor dicho) que Yuuki es una participante de un proyecto médico en un hospital y envía a Asuna al mismo. Y si, Kirito ha acertado. Yuuki es una enferma terminal. Tiene quince años y lleva quince años luchando contra el SIDA. Cuándo vemos su cuerpo real se nos cae el alma a los pies. Ya habíamos visto que le había pasado a Kirito tras dos años en coma, pero Yuuki esta mucho peor, parece un cadáver conectado a una gran maquina.

Yuuki, junto al resto de caballeros durmientes, son pacientes que participan en un programa basado en tenerlos sedados y en una realidad virutal a fin de que su tratamiento sea lo más indoloro posible. Un paliativo libre de químicos en el que pueden evadirse a mil mundos para no tener que sufrir en la cama de un hospital. Por eso iban a separarse unos meses después, por eso no podían dejar que Asuna siguiera involucrándose con ellos, no iban a estar ocupados. Era la esperanza de vida que les habían dado a dos de ellos. A Yuuki le quedan semanas de vida.

Ya estaba prevenido y aquí suenan las alarmas a todo volumen. Va a pasar algo muy malo y voy a sufrir, pero tengo que seguir.

Y conmigo avanza también Asuna que a pesar de saber todo sigue queriendo estar con Yuuki, ayudarla. En ese momento se da cuenta de que es lo que quiere hacer con su vida: Ayudar a los demás a ser felices.

Vemos como gracias a la investigación de Kirito (Que esta dando a Yui la capacidad de ver y sentir el mundo real), Yuuki puede cumplir su sueño: ir al instituto y ver por última vez su casa. Todo ese capítulo te va preparando el terreno, para que vayas preparando el estomago del golpe que vas a recibir.

También ayuda a Asuna a saber como dar a conocer sus deseos y ambiciones. Le permite poder hablar con sinceridad a su madre en mucho tiempo, dejando claros sus deseos y que quiere hacer con su vida en una escena emotiva en que vemos que la madre de Asuna no es malvada, simplemente se ha endurecido con un caparazón y busca lo mejor para su hija,  y hasta que no se da cuenta no entiende que Asuna tomara la mejor decisión, tal como hizo ella misma a su edad.

Todos son felices, tienen momentos de dicha y jolgorio. No iba a durar mucho. Yuuki acaba sucumbiendo a su enfermedad. Somos testigos de su marcha, como Asuna le da esos últimos minutos conectándola de nuevo a ALO. Yuuki no va a morir sola en un hospital, va a morir rodeada de miles de personas. Kirito, Asuna, Leafa, Klein, todos los personajes que hemos visto a lo largo de las temporadas están conectados y junto a Yuuki, han venido a despedirse de ella. Yuuki va a dejar este mundo sabiendo que ha sido importante para mucha gente, que no se difuminará en la nada hasta desaparecer. Asuna le demuestra que su vida ha tenido un gran peso, aunque no hubiera sido consciente.

Solo estoy escribiendo, no estoy volviendo a ver ese capítulo, pero se me esta empañando la vista. Soy incapaz de seguir hablando del final de Yuuki sin derramar una lágrima, dos, tres…

Una serie que consigue eso, que logra que sientas y lamentes con esta intensidad, no puede ser mala. Puede tener sus defectos, algunos más obvios que otros. Puede no gustar a todo el mundo por como esta estructurada o por como trata a sus personajes en determinadas ocasiones. Pero no es mala. Algo que me haga llorar de esta forma, que haga que derrame lagrimas por un simple dibujo, no puede estar mal hecho. Llegados a este punto me da igual que terminen la temporada de forma abrupta, revelando que la tecnología que ha usado Yuuki los últimos tres años fue creada y cedida en secreto por Kayaba Akihiko. Me da igual que no haya tenido los momentos que quería de pareja entre Asuna y Kirito. El fanservice barato, olvidar la importancia de los personajes o volver demasiado poderoso a Kirito. Este último episodio me ha desgarrado por dentro de tal forma que le perdono todo lo demás.

No es imparcial, pero los sentimientos y las emociones no lo son. Y una obra no solo debe o puede ser intelectual, también puede ser emocional. Y Sword Art Online ataca con furia sobre el espectador usando las emociones y él espectador se rinde ante ellas.

Sword Art Online es una experiencia para vivir y te invita a regresar a su mundo una y otra vez.