Los líos en los que se meten solos los traductores, mira que cambiar el título y nombre de la protagonista. Y las dos excusas que he oído (A saber cual es la verdadera) son tronchantes. Una que si Moana era muy complicado de pronunciar para los niños, Vaiana es facilisimo, donde va a parar.

La otra escusa es aun más divertida, y es que Moana esta registrado en España por una empresa italiana, que en Italia se llama Vaiana porque Moana es una conocida actriz porno italiana. Espero con todas mis fuerzas que esto sea solo un bulo, pero es tan surrealista que me creo que sea posible que haya pasado esto.

Pero aquí estamos por Moana, no por las decisiones de traducción.

Moana es la hija de los jefes de una isla del Pacifico,  desde muy pequeña ha sentido amor por el mar, sin embargo su padre siempre la ha alejado de él de manera férrea. Pero Moana esta destinada al mar, el propio Océano la ha elegido para que encuentre a Maui y juntos devuelvan el corazón de la diosa y así salvar el mundo de la oscuridad que esta consumiendo todo.

Se trata de una aventura ligera, Moana y Maui interactuando y pasando diferentes “pruebas” en espectaculares secuencias hasta llegar a la isla de la Diosa y devolver su corazón.

Sobre el papel suena típico, pero Disney lleva unos años dando varios volantazos a sus tropos habituales.

Moana recuerda mucho a Ariel en sus ansias por ir más allá, por alejarse de su mundo porque el exterior la llama. Sin embargo a Moana la vemos interactuar con los suyos, le gusta y se le da bien ser la jefa de su pueblo. Hace un gran trabajo ayudando y resolviendo problemas, eso no lo habíamos visto nunca, una “princesa” que hace su labor como tal y le gusta hacerlo. No reniega de su vida en favor de su sueño, quiere hacerlos coexistir.

Maui también es interesante, es un héroe que no quiere serlo, solo quiere recuperar su garfio para volver a tener sus poderes y largarse. No quiere saber nada del corazón de la diosa y lo que le pide Moana. Podríamos pensar que es un personaje sumamente egoísta y egocéntrico, obsesionado consigo mismo. Pero no, descubrimos que fue abandonado, los dioses le dieron la capacidad de cambiar de formas y Maui utiliza esos poderes para dar regalos a los humanos solo para ser aceptados.

Pero nunca es suficiente, los humanos siempre piden más y más. Maui robó el corazón causando todos los problemas de la película para dárselo a los humanos. Hasta ese punto quiere al hombre y desea que le acepten. Es un personaje basado en el rechazo y en la búsqueda de amor. El momento en que nos relatan su origen es lo más triste de la película, cuándo da un bandazo el personaje para que entendamos su comportamiento.

Pero lo mejor es, para mi, su final. Lo que podría haberse solucionado en una emocionante secuencia de acción y luchas contra el villano se resuelve  al no combatir, al mirar y entender. Toda la secuencia me resulta preciosa, como Moana camina por el lecho marino mientras Océano va apartándose a su paso y el monstruo corre para abalanzarse contra ella. Me encantó esa forma de solucionarlo, y es sumamente coherente con lo que nos estaban contando.

No esta sacado de la nada, la lucha con Tamatoa va en la misma dirección, empieza como algo espectacular y acaba ganando Moana gracias a su ingenio, al figarse en su entorno y en el propio Tamatoa para acabar venciendolo.

Es una aventura preciosa, de una belleza desbordante a nivel artístico, con momentos emocionales que te hacen llorar, unas canciones que funcionan a la perfección. Y lo más importante, los personajes, Moana, Maui, abuela Tala, hasta el padre de Moana, Tui, que podría caernos mal lo hace todo con sus razones de peso. Incluso un personaje como la gallina, que no habla, se te mete en la cabeza y de ahí no sale ni a cañonazos.

Una película redonda, lo que va siendo habitual tanto en Disney como en Pixar. Y esperemos que esta racha siga por mucho tiempo.