En 1940 una expedición de cinco personas se internó en la infame casa Belasco para desentrañar los misterios de la que era considerada la casa más peligrosa del mundo. Sólo uno de ellos consiguió salir con vida. Treinta años después, el millonario Rolf Rudolph Deutsch contrata a cuatro extraños, entre ellos el único superviviente de la masacre de 1940, para demostrar la existencia de vida después de la muerte.

Matheson siempre logra remover todo mi ser con su estilo sobrio, sin usar los trucos propios de los géneros en los que se mueve. En Soy Leyenda la peor parte, la que te deja destrozado, ocurre sin más, nada de preparación de anticipación, ocurre y se va, y es lo mejor de este estilo. Deja un poso de desasosiego que no para de crecer. En La Casa Infernal este efecto se incrementa a unas cotas que te dejan apabullado.

Uno de los mejores elementos de esta novela es su atmósfera, en todo momento te agobia, la sientes como una pesada manta húmeda y viscosa sobre los hombros, sorbiéndote la calidez, la energía, notando un aliento malsano e inquietante en la nuca y unos ojos clavados en ti en todo momento. Sientes que la casa esta viva, no solo viva, también es maliciosa y con una inteligencia aplastante.

Las sensaciones de constante alienación para los personajes se suceden una tras otra, como olas en un acantilado que se desmorona por el tiempo. Es fascinante ver como los cuatro protagonistas se enfrentan a la casa, y esta los reta a un duelo, de forma individual. Cada uno afronta su estancia desde un espectro distinto y la propia casa actúa contra ellos en función de como es dicho personaje.

Es interesante comprobar que, mientras que en toda obra posterior se utilizaron, aquí no hay la figura del escéptico negacionista, ni del tramposo manipulador.  Aun más curioso es que esas figuras si se encuentran en la novela, pero ocupando un aspecto diferente, el escéptico no niega el suceso, niega la explicación supraterrenal; el mentiroso no acude por dinero, acude por buscar un enfrentamiento con la casa y su ser maligno.

Es refrescante ver como cambian esos aspectos creando algo novedoso, esto es gracioso porque La Casa Infernal es el padre moderno del género de casa encantada y es más original que la mayoría de obras que he visto relacionadas con el tema.

Toda la obra se enfoca en un fenómeno que existe, no juega al despiste, nadie apoya la teoría de que son casualidades o frutos de una brisa. Aquí el fenómeno se acepta y lo que buscan todos los personajes es la explicación al mismo y una forma de pararlo. Desde un punto de vista científico o espiritual, pero nadie trata de rebatir los sucesos.

En otro orden de cosas, habría sido bastante absurdo un personaje que negase todo achacándolo a la vejez de la casa pues no tardamos en ver la malicia que esconden las paredes de esa mansión y poco o nada tienen que ver con un fenómeno físico producto de unas cañerías estropeadas.

Ya que menciono a los personajes, tengo que admitir que aun no soy capaz de entender el cariño que les he cogido a Florence, Edith y Fischer. Se presentaron ante mi, los vi adentrarse en la casa y como la misma se dedicaba a jugar con ellos, yo leía ávido e incapaz de parar deseando ver como la casa los destrozaría y de pronto… Los quería demasiado, no quería verlos sufrir y sentía un nudo en el estomago con cada frase que leía, sin detenerme nunca necesitaba llegar al final del capítulo, y luego al siguiente, necesitaba ver que estarían bien. Solo en un momento me detuve y, para mi sorpresa, casi me pongo a llorar.  Es tan gradual, es como conocer a una persona real, te la presentan y antes de darte cuenta la consideras una amiga.

Por supuesto, no os voy a decir que momento me hizo parar en seco. Si me conocéis lo averiguaréis con facilidad.

Entroncando con esto, el libro lo compré el domingo y ya lo he terminado y he escrito una entrada sobre él. No podía dejarlo. Empezar sus páginas era ser arrastrado por una fuerza demoledora. No hay sustos o sobresaltos, el terror llega como una bruma que te envuelve y de la que no quieres escapar. Llegas a la casa y solo deseas desentrañar sus secretos, al igual que los protagonistas. Es como si la casa también estuviera poseyendote a ti a través del papel y la tinta. Te engatusa para que nunca te alejes de ella y cuando debes dejar el libro sientes un pequeño vacío de pura curiosidad, no quieres saber más, no quieres ver como acaba. Necesitas saber más, necesitas ver como acaba.

Estaría hablando durante horas, comentando cada pequeño detalle que he ido apreciando, cada dialogo o efecto que te tiraba información a la cara sin que te dieras cuenta. El enigma que envuelve cada acción, cada suceso, desde que un simple gramófono se encendiera a principios de semana pasando por cada evento que vivimos. Todo esta cargado de significados y es gratificante darse cuenta de ellos con una sonrisa de: “Sé lo que esta pasando”

Pero lo mejor es darte cuenta que si, has acertado con una cosa, pero no con el todo y al dejar el libro no puedes dejar de pensar ¿Esto será así? ¿Tal vez así? ¿Esto por qué ha sucedido? ¿Y si esto es por esto?

Siento lo indefinido de las preguntas pero no quiero hacer ninguna clase de destripe del libro porque consideró que vivirlo sabiendo solo lo que sus sinopsis desvelan es una experiencia maravillosa.

Ahora mismo, mientras escribo estas palabras antes de terminar el libro, no paro de pensar ¿Tendré razón? ¿Acertaré solo en parte? ¿Me equivocaré? ¡Qué pasará! Solo deseo volver a casa y ponerme a leer. Es una sensación a ratos insoportable a ratos arrebatadora. Adoró que un libro, una película o cualquier historia tenga ese efecto.

¿Qué más puedo deciros para convenceros de que le deis una oportunidad? Seguro que se me ocurre algo mientras leo esas últimas páginas que desvelaran el misterio, esas pocas páginas que auguran un prematuro adiós de la Mansión Belasco.

Concluida la lectura no puedo más que reafirmarme en mis palabras e instaros a darle una oportunidad a esta obra que ha sido sustento del cine de terror moderno. Su lenguaje se basa mucho en los sentidos, la vista, el olfato, el oído, incluso es capaz de evocar la sensación de algo inmenso acercándose, ese vacío en el estomago por la vibración.

Me ha encantado la lectura, y descubrir que tenía razón solo en parte, pero que el libro en ningún momento ha sido tramposo, todo estaba delante nuestra y nos daba la oportunidad de unir las piezas, a veces lograrás ver una parte (Como es mi caso) y otras puede que llegues a verlo todo. Pero la trama no gira en torno al misterio, es la casa, es un personaje más que quieres ver. Os aseguro que las últimas páginas las he disfrutado con una sonrisa desquiciada pensando en lo inteligente que es la casa.

Lo único negativo que puedo advertir, y ni siquiera es una sensación mía, es que varias personas me han comentado que su ritmo es lento e incluso aburrido, aunque a mi se me ha pasado en un suspiro. Y aun sigo dándole vueltas a ciertos temas que aborda la narración, tratando de discernir si los trata bien o es el autor introduciendo su opinión. Salvo estos pequeños detalles, la novela me ha fascinado. Leedla.