Basada en la internacionalmente aclamada saga de ciencia ficción, “GHOST IN THE SHELL” narra la historia de the Major, un híbrido cyborg-humano femenino único en su especie, de operaciones especiales, que dirige un grupo operativo de élite llamado Sección 9. Consagrada a detener a los extremistas y criminales más peligrosos, la Sección 9 se enfrenta a un enemigo cuyo objetivo principal consiste en anular los avances de Hanka Robotic en el campo de la ciber-tecnología.

Estamos ante una buena película. Suena extraño que al fin nos den un producto cuidado y de calidad basado en un manga/anime, pero algún día tenían que acertar aunque fuera de casualidad. Aunque Ghost in the Shell no ha acertado por casualidad. Se respira un mimo por el detalle y un respeto por el material adaptado pocas veces visto en este tipo de productos.

Cambia cosas, pero en mi opinión son cambios aceptables. Los concibo como una forma de acercar el mensaje del original a un público mayor. No lo destroza, ni lo tergiversa, lo adapta de manera natural para que la gente lo comprenda mejor. Repito, es la sensación que tengo, con este tipo de mensajes es difícil que todos vean lo mismo.

Tiene algún problema con los diálogos, suenan un poco forzados a veces para establecer el tono y lo que quiere decir la película. No son malos diálogos, pero si parecen aparecer de la nada. Sin entrar en muchos detalles en una escena un personaje pregunta a otro si esta evolucionado (El termino que se utiliza en este mundo para la gente que se mejora con partes ciberneticas), el dialogo esta bien escrito y me gusta el enfoque de cada personaje y como los perfilan con esa charla, pero aparece de la nada. No siento ningún pie para que empiecen a hablar de eso, y cuándo siento eso es como ver la batuta del director guiando al personaje para contar lo que necesita para la construcción de mundo.

No es un fallo, es más bien una mota de polvo que a mi en particular me saca a veces.

Por suerte la película me agarra en esos momentos y me vuelve a engullir, y es que estamos ante una cinta que entra por los ojos, te arrastra a un mundo rico y vivo. Es una traslación y actualización perfecta de lo que ya hemos visto en el original. Los anuncios, los edificios, los vehículos, la gente todo esta detallado hasta el extremo. Es impresionante a ese nivel.

Fusionado a esto tenemos los guiños y paralelismos con la película original (No conozco el manga de Masamune Shirow por lo que no puedo asegurar si ya tenía estas escenas) que son más detalles cariñosos que un sustento básico para la propia película. Me explicó, no es una traslación de la película de 1995 y tampoco de la de 2004, pero toma ideas de ellas para escenas y momentos.

Esta versión cuenta su propia historia y recurre a las otras solo para dar momentos mágicos para el fan. Uno de ellos me juego el cuello a que dicen que es una copia de Matrix. Ya hablaré más en profundidad de estos aspectos en la crítica con spoiler.

En cuánto a los actores, me han parecido muy correctos, hacen su papel de maravilla. En especial tengo que alagar el gran trabajo de Scarlet Johanson. Ha llegado a cambiar su lenguaje corporal, aunque no te fijes notas algo muy extraño en ella, siempre te inquieta cuándo la ves moverse y es que, al igual que hizo Robert Patrick en Terminator 2, Scarlet también anda de una forma antinatural. Es difícil explicarlo, pero todo el que la vea sabrá a que me refiero. Destaco a Pilou Asbæk como Batou y Takeshi Kitano como Daisuke Aramaki, ambos se ganaron muy rápidamente mi simpatía y Kitano tiene dos momentos gloriosos en la película que me dieron ganas de ponerme a aplaudir a ese señor en exclusiva.

Concluyendo esta entrada, estamos ante un pie seguro y firme sobre el que se pueden asentar futuras adaptaciones. Solo tengo que deciros que tras ver el resultado de Rupert Sanders tras la cámara con este proyecto, estoy mucho más tranquilo con lo que puede hacer Netflix con Death Note.

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